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La
Intifada pone al desnudo a los caudillos árabes.
Said
Alami
Cualquier
observador de los telediarios y tertulias políticas que se emiten a
diario por numerosas televisiones árabes por satélite detecta un
creciente ambiente de hostilidad popular en el mundo árabe hacía la
mayoría de los mandatarios árabes y sus regímenes a la luz de la
bancarrota en retórica e imagen en que han terminado estos a causa de la
cruel y continua matanza que Israel lleva a cabo, impunemente, contra el
pueblo palestinos.
Una mujer
palestina, gritaba desesperada ante las ruinas de su casa que los israelíes
acababan de destruir, en el marco de su práctica inhumana y cotidiana de
derribar casas palestinas en los territorios ocupados. La cámara de la
televisión independiente de Qatar, Al Jazeera, la más seguida en el
mundo árabe, especialmente por las clases cultas de la sociedad, enfocaba
el rostro de la mujer en primer plano, permitiendo apreciar la enorme
desesperación en la que se encontraba, mientras su voz tronaba terrible
vociferando “ ¿donde están los reyes árabes, donde están los
presidentes árabes… es que no hay entre ellos un sólo valiente?”.
En otra
imagen parecida – y son cientos las dramáticas imágenes que son
transmitidas desde los territorios palestinos por estas televisiones,
tanto las independientes como algunas pertenecientes a Gobiernos árabes,
como, por ejemplo, la potente televisión de Abu Dhabi- se podía ver a
otra mujer, ante el cadáver de su hijo adolescente, muerto por disparos
de tanques israelíes contra bloques de viviendas en Beit Jala, en la
Cisjordania, mientras dormía en su habitación. La mujer gritaba, fuera
de sí:“ Que Dios os humille reyes árabes”, frase esta que repetía
una y otra vez, ante millones de televidentes.
En las
tertulias que se emiten por estas televisiones, los reyes y presidentes árabes,
son insultados hasta la saciedad, con invitaciones claras y contundentes a
derrocarles cuanto antes, tanto por parte de algunos tertulianos como de
los numerosos televidentes que participan a través del teléfono y del
fax.
Se trata
de un fenómeno sin precedentes en el mundo árabe. Antes de la aparición
de las televisiones independientes por satélite no era posible escuchar
una sola crítica contra un mandatario árabe (y mucho menos un insulto)
en ningún medio de comunicación , excepto cuando se trataba de medios
obedientes a regímenes enfrentados que intercambiaban críticas e
insultos, a los que sus respectivos pueblos no dan el menor crédito.
La
conjunción de la existencia de estas televisiones y de la Intifada
palestina, hecho que ocurre también por primera vez, viene poniendo a los
mandatarios árabes en una situación harto ridícula, pues se está riéndose
de ellos, literalmente, cada vez que lanzan, como acostumbran hacer desde
hace medio siglo, palabras y frases grandilocuentes con las que abarrotan
sus vacías y engañosas retóricas propalestinas.
En un
programa estrella de una de estas televisiones, emitido a mediados de
abril y dedicado precisamente a discutir el tema de “hasta cuando va a
durar la pasividad de los regímenes árabes mientras el ejército de
Israel sigue cometiendo toda clase de crímenes contra la población y las
localidades palestinas”, los tertulianos, en tono encendido y
desafiante, pedían el derrocamiento de los mandatarios árabes de los países
limítrofes con Palestina, alegando para ello su manifiesta connivencia y
complicidad en lo crímenes de Israel contra los palestinos, ambas
expresadas en la abstinencia de estos regímenes de prestar ayuda militar
a Palestina y las actuaciones contundentes de las fuerzas del orden de
estos Gobiernos contra las manifestaciones que en sus respectivos países
exigen socorrer militarmente al pueblo palestino, en contra de la bestia
israelí, cueste lo que cueste. Uno de los tertulianos, viejo político de
historial combativo y rebelde, decía contestando a otro tertuliano
oficialista y sumiso: “¿cuanto puede costar la liberación de Palestina
a la nación árabe…2,3,4 o 10 millones de mártires?…pues que así
sea, puesto que se trata de un deber ineludible y una asignatura pendiente
que no habrá más remedio que aprobar si queremos recuperar lo nuestro y
liberarnos de una vez por todas de esta pesadilla llamada Israel que está
provocando estragos en todo el mundo árabe”. Las llamadas de teléfono
y de fax, procedentes de varios países árabes y de Europa y dirigidas al
programa estaban repletas de apoyo a la lucha contra Israel, cueste lo que
cueste, y de acusaciones de traición a reyes y presidentes árabes de
Oriente Medio.
“¿Acaso
no han llegado al poder algunos de estos mandatarios mediante golpes de
Estado con el pretexto anunciado hasta la saciedad de liberar
Palestina?”. “¿Acaso no se basaron ellos y los otros gobernantes árabes
en su anulación de las libertades, en su prohibición de los partidos políticos
y en su encarcelación o eliminación de miles y miles de opositores y
disidentes, en que la prioridad política de sus respectivos regímenes es
la liberación de Palestina, en que este es un objetivo tan elevado y tan
acuciante que no se podía permitir el desvío de la atención y de las
energías hacia ningún otra cuestión política interna ni la más mínima
distracción del poder instalado muchas veces por la fuerza de las
armas?”. “ Entonces, ¿ a que esperan ahora esos mandatarios cuando el
ejército de Israel y sus colonos llevan siete meses matando, destruyendo
y asfixiando a Palestina? y siempre ante la vista y el oído de estos
reyes y presidentes, en directo, gracias a las cámaras de televisión”.
Frases
estas que están siendo repetidas hasta la saciedad por presentadores,
tertulianos y televidentes árabes, mientras las universidades y las
calles en muchos países árabes son escenarios de un creciente movimiento
de protesta acompañado de una implacable presión policial y una quietud
absoluta y espesa en las filas de tantos y tantos ejércitos árabes que
en las últimas décadas han consumido ingentes sumas de dinero para
armarse.
Según
las opiniones profusamente difundidas por estas televisiones, a través de
numerosos interlocutores y de miles de llamadas telefónicas procedentes
de ciudadanos de a pie, estas fortunas dedicadas a armar a los ejércitos
muchas veces han sido despilfarradas a costa del alimento de sus
respectivos pueblos y con la única finalidad de controlar a esos pueblos
para asegurar la supervivencia de Israel y la continuación en el poder de
unos clanes y unos mandatarios tan ajenos a sus pueblos, como altamente
contrarios a los intereses de la nación árabe. Algunos de estos
gobernantes y sus antecesores en el poder han sido acusados reiteradamente
de pertenecer directamente a la CIA o recibir ordenes directas de la Casa
Blanca.
25 de
Abril 2001
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