Artículos de opinión

                                    

La  Antiglobalización pasa por Palestina

 

 Said Alami 

Los que seguimos muy de cerca los trabajos de la Reunión  de ONGs en Solidaridad con el Pueblo Palestino, celebrado en Madrid  el día 19 de julio, y  los que estuvimos pendientes  inmediatamente después de lo que sucedía en Genova contra la cumbre de los G-8 a manos de decenas de miles de activistas antiglobalización, hemos llegado a la conclusión de que Europa  sigue teniendo una conciencia viva, reflejada en unas fuerzas sociales inasequibles al desaliento. Esta conciencia europea se enfrenta a la podredumbre de unas fuerzas ocultas,  que están fuera de todo control democrático, que quieren someter al mundo a un régimen de injusticia y desigualdad, donde se impone la brutalidad de la fuerza de las armas, empuñada por el dios del lucro,  como único lenguaje posible. Todo aquel que osa enfrentarse a esta brutalidad globalizante  del dólar, moneda esta que es  estadounidense en lo externo y sionista en el destino, es tachado de mil maneras peyorativas, desde terrorista hasta analfabeto.

Fuerzas ocultas porque  actúan desde el más estricto oscurantismo no porque no estén ya harto identificadas por estas fuerzas contestatarias europeas, latinoamericanas, árabes (especialmente palestinas) y de otras regiones del mundo, incluido Estados Unidos  (este último caso quedó demostrado holgadamente en Seatlle, el 30 de noviembre de 1999, cuando de hecho el movimiento mundial anti-globalización  tomó forma definitivamente).

Estas fuerzas, que pretenden ignorar la voluntad democrática de Occidente se componen de la banda mafiosa más importante del planeta que está encabezada por la gran banca sionista de Nueva York,  y cuyos miembros son el Congreso “sionista” de Estados Unidos, los Gobiernos euro-occidentales ( que en su mayoría han llegado al poder gracias a fabulosos prestamos concedidos a sus  partidos políticos por las correspondientes bancas nacionales ligadas orgánicamente a la banca de Nueva York, y que nunca han sido devueltos – revisar si no el listado de fabulosas deudas de estos partidos que apenas disponen de recursos y que nunca pagan estas deudas-), la Organización mundial del Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y un gran número de compañías multinacionales (esta última palabra  suele ser sinónimo de estadounidense, o esa, banca de Nueva York, otra vez). El brazo armado de esta banda mafiosa se llama OTAN.

 

No sorprende, tratándose de lideres populares y fuerzas sociales occidentales  implicadas en la defensa de la justicia mundial y decididas a enfrentarse a esta gigantesca banda de mafiosos - que pretenden usurpar la voluntad de pueblos europeos enteros y las riquezas de los países pobres de la Tierra, perpetuando a sus pueblos en la esclavitud y la miseria- ver como estos lideres (Jose Bové, Bernard  Ravenel, Don Betz, etc.) y fuerzas  (numerosas ONG y asociaciones) son las mismas que defienden a capa y espada al pueblo palestino contra la barbarie de la ocupación sionista israelí.

 

La referida reunión de los ONGs sobre la cuestión palestina, en Madrid, ha sido una manifestación de idéntica naturaleza que las formidables manifestaciones de Genova, donde ha caído Carlo Giuliani, el primer  “martir” de la antiglobalización, que es, hoy día, la guerra más santa.

 

Esta conferencia se celebraba al término de dos días de debates sobre la cuestión palestina en el marco de una conferencia organizada por la ONU, al igual que la de los ONGs, en solidaridad con el pueblo palestino y bajo el  título de (El camino hacia la paz israelí-palestina) en la que participaron representantes de más de 100  Estados. Todos los  oradores que tomaron la palabra en esa conferencia, encabezados por el presidente de la misma y del Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, el senegalés Ibra Deguene Ka, literalmente “escupieron” en la cara de Israel, calificándole reiteradamente  de Estado criminal, terrorista, genocida, enemigo de la legalidad internacional, violador de los derechos humanos, etc.

 

Así, la conferencia de los ONGs en solidaridad con Palestina se iniciaba en medio de un ambiente altamente solidario con la Intifada palestina, llegando numerosos ponentes, venidos de los cinco continentes, a exigir  una movilización popular generalizada en el mundo contra la ocupación israelí, con el fin de formar una opinión pública mundial capaz de presionar a los respectivos gobiernos para impulsarlos a influir  en las posturas  unitarias de Israel y de Estados Unidos en aras de una  posterior independencia palestina. 

 

El comunicado final de esta conferencia, con su ambicioso plan de actuación a nivel mundial en defensa del pueblo palestino, puede convertir a esta reunión en algo parecido a lo que supuso para el  movimiento antiglobalización el levantamiento en 1993 del Ejército Zapatista de Liberación Nacional contra el Tratado del Libre Comercio de América del Norte, que la mayoría de los analistas y activistas consideran la primera acción de amplia difusión contra el capitalismo global.  España fue también el lugar donde se celebró en 1997, el Encuentro Intercontinental donde se llamó a a formar una red de fuerzas civiles para luchar contra la Organización Mundial del Comercio. Aquella reunión es considerada como el inicio formal de la marcha popular internacional contra la globalización, que tuvo su expresión más inmediata en Seattle, y más recientemente en Gutenburgo(junio 2001) y ahora en Genova.  

Si las ONGs europeas y latinoamericanas, trabajando mano a mano con sus homólogas palestinas y árabes, ponen en marcha el mencionado plan de trabajo, la solidaridad internacional con el pueblo palestino daría tal salto que Israel quedaría en el más penoso y merecido aislamiento internacional. 

La rotundidad del movimiento antiglobalización, que aun se encuentra en pañales,  ha llevado  a los lideres del G-8 a acordar, en Genova, que sus siguientes reuniones sean celebradas lejos de las grandes  urbes, y en lugares donde no se dispone de gran número de plazas hoteleras, pensando que así se podrán esconder de la ira de sus pueblos y  tendrán la oportunidad de seguir conspirando contra sus propios pueblos y contra la Humanidad entera, por mandato del Sionismo mundial y en beneficio de su banca newyorkina.

 También en pañales se encuentra la solidaridad internacional con Palestina, pero ambos movimientos se van de la mano estrechamente, y el camino hacia la derrota de la globalización pasa necesariamente por Jerusalén, su liberación y la derrota definitiva de la ideología más criminal que ha conocido nuestro mundo: el Sionismo. Si no, preguntarselo a José Bové, convertido, desde que vió con sus propios ojos hace unos meses  los crimenes de Israel, en el defensor más decidido de la causa palestina.

23 de julio 2001