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EL ASESINATO DE ABU ALI
MUSTAFA REVELA
LA BANCARROTA MILITAR DE ISRAEL Said Alami Israel, en el Marco de la más
absoluta normalidad de su condición de Estado terrorista, ha asesinado
a uno de los dirigentes palestinos más destacados.
Los observadores independientes han sido unánimes en señalar
que se trata de un aviso muy serio dirigido a
Arafat. Israel, asesinando a los
dirigentes palestinos, lo mismo que cuando asesina a los niños
palestinos, y ya van casi doscientos,
demuestra la bancarrota militar en la que se encuentra desde el
mismo momento en que estalló la actual
Intifada contra la ocupación. El pueblo palestino, desde el chaval que empuña
una piedra y la lanza contra el tanque israelí hasta los lideres más
influyentes de la revolución palestina, están poniendo en jaque a este
Estado gobernado desde 1948 por personajes cuyas mentalidades
han oscilado siempre entre la de los
pistoleros cowboys al más puro estilo de Holywood y
la de los matones al más puro estilo de la Mafia y Cosa Nostra. A estas alturas, la nación árabe en general
y el pueblo palestino en particular están definitivamente convencidos
de que no tienen, ni tendrán, otra elección que la de eliminar a este
Estado del mapa, cueste lo que cueste.
Los diez años de fracaso del proceso de paz y los 11 meses
transcurridos de la Intifada de Al Aqsa han demostrado
fehacientemente que esta es la única solución. Parece que muchos se
olvidan de que el estallido de la actual
Intifada se ha producido a raíz del rotundo fracaso que los
gobiernos árabes implicados en el proceso de paz, que son la mayoría
(en mayor o menor medida) y
la propia OLP (por mandato personal
de Arafat) han cosechado en un proceso de paz que resultó ser una magna
operación de estafa . Una gran estafa que fue escenificada minuciosamente
por Estados Unidos, al más puro estilo del judío estadounidense Paul
Newman, en El Golpe. El
asesinato de Abu Ali Mustafa, tal como han declarado numerosos responsables
palestinos, supone, con toda seguridad, el final definitivo de eso que
llamaron los ingenuos de Arafat y sus seguidores ¨proceso de paz¨, sin
querer reconocer lo que desde octubre de 1991 veníamos advirtiendo de
todas las maneras habidas y por haber ( incluso por medio de la poesía)
los que conocemos muy muy muy (
repetida tres veces y no se trata de un error de imprenta)
profundamente la naturaleza vil, sucia, y criminal de la mentalidad del
sionismo de los gobernantes y colonos israelíes. Colonos son a partir
de ahora...asesinado Abu Ali Mustafa, y ¨firmada¨ la difunción del
proceso de paz, todos los israelíes, sin excepción, no importa en que
lugar están implantados de la geografía palestina que se extiende del
río Jordan hasta el mar Mediterráneo. En el
funeral del lider asesinado, que ha sido despedido por más de 70.000
palestinos de todas las facciones, musulmanes y cristianos, hablaron
muchos dirigentes palestinos, y todos decían lo mismo ante los micrófonos
de la prensa: ¨la sangre
de los lideres palestinos no es menos que la de los dirigentes israelíes¨.
Y así es. Con este asesinato, por su enorme carga simbólica
y emblemática, se ha
puesto punto final a cualquier atisbo de esperanza israelí de volver un
día al paraíso que suponía para los israelíes el proceso de paz. El proceso de paz en el que la mayoría de los israelíes
nunca han creído ni han tomado en serio, dedicándose durante diez años
enteros a reírse del pueblo palestino, de la nación árabe, de Europa, de la ONU y del resto de la Humanidad. El proceso de paz suponía para Israel, por un
error histórico cometido por Arafat y algún
que otro caudillo árabe, la única oportunidad de sobrevivir en
la zona. Israel tenía en el proceso de paz su verdadera salvación, con
numerosas puertas gubernamentales árabes, especialmente la palestina, ya abiertas de par en par para acoger al Estado-colonia como
uno más de los Estados de la región. Pero la ceguera que caracteriza a
los sionistas, desde Hertzel hasta Sharon, ha sido una constante que
marcó el último siglo en el Mediterráneo oriental. Desde la aparición de Israel en la región
esta constante, basada en un expansionismo insaciable y caracterizada
por un odio y un rencor visceral e históricos contra toda la Humanidad,
ha llevado a la zona de catástrofe en catástrofe y de tragedia en
tragedia. Con la derrota de Israel a manos de Egipto en
1973 se apagaba la buena
estrella militar que acompañó al Estado mafioso ( como lo ha
calificado tras el asesinato de Abu Ali Mustafa el secretario general de
la Liga Arabe, Amr Musa) desde
su implantación. Con el estallido de la actual
Intifada y con el
asesinato de Abu Ali Mustafa, se ha apagado la buena estrella política
de Israel...esa alrededor de la cual giraba
el llamado proceso de paz. Todos en Palestina, excepto algún que otro ingenuo sin remedio, creen
que a partir de ya mismo, Arafat no debe ni siquiera hablar por teléfono
con el criminal de Simón Peres, que participó en persona en la decisión
de asesinar a Abu Ali Mustafa tomada
por el llamado minigabinete de Seguridad, en su reunión de la madrugada
del 27 de agosto (Arafat atendió una llamada telefónica de Peres al día
siguiente del asesinato del líder del FPLP). Esta decisión, según
decenas de despachos de agencia, ha sido tomada por Sharon, el ministro
de Defensa, Benjamín Ben Eliezer (laborista) y por el propio Simón
Peres. A partir de ya mismo, hay que negarles a los israelíes, excepto
los pacifistas activos como Yose Sarid, el más mínimo gesto de
acercamiento. Para los palestinos, la desaparición de Abu
Ali Mustafa, (o de Arafat) no significa derrota alguna, dado que el
pueblo palestino ha probado hasta la saciedad que no necesita de Arafat
ni de otros lideres carismáticos para seguir luchando contra este
monstruo descerebrado llamado Israel.
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