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¿Quien
Golpeó A América ... Ben Laden , Disidentes estadounidenses o
Israel?.
Parte
I
De Buenos
Aires A Oklahoma
Said Alami
La Administración de Estados Unidos vive, desde el nefasto día del
11 de septiembre de 2001, en que fueron perpetrados los
incalificables e inhumanos atentados terroristas contra Nueva York y
Washington, en un estado de histeria que está contagiando a media
Humanidad. He aquí al presidente George W. Bush pretendiendo
arrastrar a sus aliados miembros de la OTAN, o sea, a la mayoría de
los países de la Unión Europea, a una guerra contra un enemigo
invisible, pero que de momento, y para ir abriendo boca, devastará
a Afganistán. Por descontado que todos los objetivos de esta
guerra, que perjudicará enormemente al pueblo de Estados Unidos
como a los pueblos de la UE, estarán situados en países islámicos
y árabes. En una palabra: Bush quiere arrastrar a Europa a una
guerra contra el mundo islámico...a pesar de que el propio Bush se
está esforzando para hacer creer que no pretende tal cosa.
Estados Unidos, de hecho, tiene declarada (sin haberla declarado
oficialmente), como parte de su servidumbre respecto a Israel, una
guerra contra el mundo islámico y árabe. Si no, que alguien nos
explique en que contexto se pueden enmarcar los ataques que el Ejército
de Estados Unidos ha lanzado en los últimos años contra Irán, Líbano,
Libia, Irak, Sudán y Afganistán. Bombardeos en los que decenas de
miles de personas perdieron la vida, pero que son incomparables a
los crímenes cometidos por los Ejércitos estadounidenses, a lo
largo de años, en Japón, Vietnam y Corea. También pequeños países
como Panamá, Grenada, Cuba, Nicaragua, etc. sufrieron los salvajes
zarpazos de tan poderosa potencia. Numerosos países pueden contar
al resto de la Humanidad incontables verdades sobre lo bárbara que
es la superpotencia estadounidense, barbarie que estos países han
sufrido en su propia piel.
Por esto mismo, hoy, 10 días después del tremendo golpe terrorista
sufrido por EEUU, la Administración del ahora “superhéroe”
Bush está actuando a ciegas, presa de su desmedido orgullo que
siempre (no importa el inquilino de turno de la Casa Blanca) ha
despreciado al resto de la Humanidad (al más puro estilo israelí)
sin saber a donde dirigir sus Ejércitos... pues estos han hecho
tantísimo daño a tantísimos países y pueblos, que los países y
pueblos enemigos de Estados Unidos se cuentan por decenas.
Pero acusar al Islam, a los musulmanes y árabes es la primera
medida que se toma en estos casos... mucho antes de saber nada sobre
los autores del atentado de turno, dado que la “civilización”
estadounidense está gobernada por un poder mediático enemigo del
mundo árabe e islámico por la sencilla razón que es un poder
sionista e israelí. Dato este harto comprobado y sabido por todo el
mundo. ¿Qué se espera entonces de una superpotencia cuyos medios
informativos y de comunicación de masas están absolutamente
controlados por el único enemigo de los árabes y del Islam que
existe en el mundo: el sionismo, cuyo brazo armado se llama Israel.
¿Recuerdan los lectores cuando tuvo lugar, en 1995, el tremendo
atentado de Oklahoma, en Estados Unidos?. Aquel atentado provocó la
muerte de 168 personas inocentes. Entonces los medios de información
del tío Sam ( o sea: el tío Samuel) afirmaron reiteradamente, y
sin el menor pudor, que los autores eran árabes... hasta el punto
de que más de un alto funcionario estadounidense les siguió el
juego, insistiendo en estos términos anti-árabes y anti-islámicos,
para luego descubrir que el autor del atentado era estadounidense,
cristiano y anglosajón, llamado Timothy McVeigh, que fue
recientemente ejecutado. Pero, para entonces, se habían vertido ríos
de tinta contra todo lo islámico y lo árabe. Descubierta la verdad
nadie pidió perdón a los que fueron acusados falsamente. El crimen
mediático terrorista había sido consumado.
Como dice Ruth Bloomfield, en un artículo publicado por la agencia
Kronos, en Internet, una semana después de los atentados de Nueva
York y Washington, “Cuando fue detenido McVeigh, por conducir sin
matrícula, llevaba en el asiento de su coche el libro de William
Pierce: Los Diarios de Turner (y esta vez en inglés, no en árabe)
manual que inspiró y guió sus actos y justificó la matanza”.
Y sigue diciendo :”El mismo libro cuenta como Turner, el (white
angry male…o el macho blanco e indignado) que encarna el rostro más
puro del movimiento disidente americano, elige el martirio arrojándose
con un avión sobre el Pentágono en una acción televisada a todo
el mundo”.
¿Quien puede garantizar ahora que no estamos ante un nuevo caso del
terrorismo de los iluminados disidentes estadounidenses, quienes en
su haber figura tan espantosa matanza como la de Oklahoma?. Pero, en
el más puro estilo de los regímenes dictatoriales cuando se ven
amenazados desde el interior, el Sistema estadounidense se apresura
a dirigir las acusaciones contra un enemigo exterior inventado: el
Islam.
¿Acaso se acuerda algún medio de información occidental hoy día
de la sarta de mentiras que inundaron el sistema mediático
estadounidense y, por ende, el europeo, tras los atentados de Buenos
Aires en 1992 y 1994?. ¿Se acuerda alguien hoy del sin fin de datos
prefabricados que se publicaban a diestro y siniestro, a lo largo de
más de 4 años, en los que se acusaba de los atentados a
“terroristas” islámicos, concretamente iraníes?. Seguimos hoy
esperando que alguien aporte un solo dato fiable que respalde
aquellas acusaciones. A pesar del formidable apoyo prestado a las
autoridades argentinas por la CIA , el FBI y el Mossad, ni una sola
prueba se pudo obtener sobre la hipotética autoría islamista de
aquellos atentados. Pero el daño a la imagen del Islam ya estaba
hecho, y de un modo muy grave y muy beneficioso para Israel.
En los últimos años se apuntó a los servicios secretos israelíes
como autores de los dos atentados, tanto el primero que destruyó la
embajada de Israel como el segundo que demolió la Asociación
Mutual Israelita en la Argentina (AMIA). Según investigadores
independientes, los dos atentados eran producto de la guerra
intestina que entonces tenía lugar entre un sector de la
Inteligencia israelí favorable al proceso de paz y otro
frontalmente opuesto a cualquier diálogo con los palestinos y que
poco más tarde cobró la vida del primer ministro de Israel, Isaac
Rabin.
A pesar estos cruciales antecedentes, el de Buenos Aires y Oklahoma,
además de otros, hoy se vuelve a representar otra increíble farsa
en los relacionado con los atentados de Nueva York y Washington, sin
tener una sola prueba de peso en las manos
21 de Septiembre de 2001
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