Artículos de opinión

 

 

La Paz del Imperio

 

ARNALDO PÉREZ GUERRA.
Licenciado en Historia por la Universidad de Chile.

Les envío este artículo para que si pueden lo publiquen en vuestra página. Un abrazo para ustedes y para el pueblo palestino.

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El mundo ha cambiado después de los atentados en EE.UU., rezan los medios de comunicación hasta el cansancio. Quizá así sea: Norteamérica no era el invencible gendarme mundial mientras humeaba el Pentágono, su símbolo de poder militar, y se hacía polvo, desplomándose, el WTC, centro financiero y económico del capitalismo.
¿Qué ocurrirá ahora? No lo sabemos. Nadie puede decirlo con certeza. Todo lo que podamos pensar puede ser fácilmente sobrepasado por una realidad en extremo brutal e inimaginable.
¿Y el gendarme y su águila? Ahora sí pueden ser.

El planeta se apresta a vivir la locura del miedo y la incertidumbre. Incertidumbre que se pasea como un fantasma por el mundo, mientras el miedo se extiende, en la era de la globalización, a los países pobres del planeta.
Millones de millones han sido escogidos para morir en nombre del bien y de nuestra civilización. EE.UU. y el texano Bush quiere imponer su "victoria final": La paz del Imperio. Una paz a su medida. Un mundo controlado a escala global por el Hermano Mayor, aún más poderoso y terrorífico que el imaginado por Orwel en 1984.
Días después del ataque en el corazón del Imperio, no hay respuestas, pero tampoco preguntas. La secuencia de imágenes y la vorágine de noticias, manipuladas por el poder hasta el cansancio, preludian la horrorosa respuesta de EE.UU. Su venganza. ¿Quizá su victoria global?
Jesús Gómez, editor de La Insignia se pregunta "quién tiene la capacidad y la oportunidad, y quién se beneficia de este acto repulsivo y simbólico". Noam Chomsky y otros prestigiosos analistas apuntan en la misma dirección. "Bush ha dicho que no hará distinción entre los terroristas y quienes los protegen. ¿Quién va a pagar. Algo me dice que no serán los culpables".


Con el dedo en el gatillo

La dupla Bush-Pentágono al calificar como "actos de guerra" los atentados está anticipando que saldrán a vengarse y arrojarán misiles sin distinguir entre "responsables y cómplices. En vez de detenerse a pensar por qué le pasó a su país lo que le pasó, las autoridades están orientándose hacia un modelo más policiaco en lo interno y más gendarme internacional. Si así ocurriera, el futuro, que ya llegó ominoso a las gemelas, podría volver en espiral", señala Emilio Marín (www.rebelion.org)
En enero Bush bombardeó Irak. Pero a nadie pareció importarle. Desde hace diez años que Irak es bombardeado, al decir de Eduardo Galeano, "un día no, un día sí". El bloqueo contra Cuba se mantiene con más fuerza, EE.UU. -el país más poderoso del mundo, y que de hecho lo controla- se retiró de las Cumbres de Kioto y Durban, y no firmó la prohibición de armas químicas y biológicas, además, apoya sin reservas a Israel en su matanza contra el pueblo palestino, y se apresta a imponer un escudo antimisiles, rompiendo el tratado ABM.
¿Qué sucederá o qué puede suceder? Se preguntan millones de millones de personas en el mundo. Las economías de los países pobres ¿resistirán?, ¿los pueblos podrán soportar nuevas y terribles agresiones, masacres desde el poder y atentados suicidas, bombardeos con la tecnología de la muerte, ataques en las sombras, golpes de estado pagados desde el Imperio, pobreza y miseria al extremo de lo humano, destrucción del medio ambiente a destajo, recalentamiento del planeta, hambre e indignación?.
¿Podrán soportar los pueblos morir en nombre de "la paz del Imperio"?
Afganistán. Sudán, Siria, Paquistán, Argelia, Líbano, Ikak, Irán, Indonesia, Filipinas, Uzbekistán, Chechenia, Kosovo, Palestina, y otros, acusados por EE.UU. de proteger a terroristas, ¿desaparecerán del mapa bombardeados o invadidos por la OTAN?
Las tropas norteamericanas están en alerta. George W. Bush tiene el respaldo de su Congreso para "atacar cuando lo estime conveniente". La OTAN, hasta ahora, ha avalado bombardeos y masacres en Irak, Sudán, Libia, Panamá, Kosovo, Haití, etc., sólo en el último tiempo. Qué les espera a los países pobres del mundo?
EE.UU. tiene el dedo en el gatillo.

Y el gatillo no apunta sólo al exterior. Internamente el ejército, FBI-CIA, la policía y la Guardia Nacional, han tomado el control. La represión se extenderá a nivel interno contra el movimiento antiglobalización,  sectores progresistas y trabajadores, minorías étnicas, donde los árabes, negros y latinos serán los chivos expiatorios de cualquier cosa.

"Exportador de violencia"

George W. Bush habla de la "guerra plena", arrogándose la facultad de decidir quiénes son los terroristas y quiénes no. Richard Rubinstein, académico de EE.UU. y autor de varios libros sobre terrorismo, señaló a La Jornada: "por todo el mundo, no sólo en Levante, sino en Colombia, Indonesia, o por ejemplo, en varios países africanos, la gente está luchando para proteger su identidad, su forma de vida; lucha por la dignidad o por la justicia económica, y se encuentran frente a balas, armas, tanques, o bombardeos de aviones y, virtualmente, todos estos proyectiles, bombas y armas tienen escrito: 'Hecho en EE.UU.' Es el exportador mayor de la violencia en el mundo. Si la población estuviera consciente de las armas o el entrenamiento militar que otorga este gobierno a otros países, quedaría horrorizada".
Su análisis es decidor en cuanto a los cambios que pueden operar en el mundo: "No hay duda que esto va a ser un punto crítico mayor en la historia estadounidense. La pregunta es de qué manera vamos a cambiar. Los estadounidenses han descubierto que no están protegidos por una manta de invulnerabilidad y que no están separados del resto del mundo. ¿Esto hará que sientan que tienen que dominar absolutamente, que será la nueva Roma? ¿O se darán cuenta que necesita revaluar y reconstruir las relaciones con otros pueblos del mundo?".
Por ahora, demonizan a los talibames que gobiernan Afganistán y que tienen seguidores y fieles en muchos países musulmanes. Osama Bin Laden o Al-Qaeda -saudí multimillonario, jefe del Ejército Musulmán Internacional, y financista de la lucha de resistencia contra la invasión de la URSS a Afganistán, en colaboración con la CIA- es reiteradamente sindicado como culpable. Hoy es el demonio, como ayer lo fueron Fidel Castro, Yasser Arafat, Kaddhaffi, Jomeini, Noriega y Saddam Hussein, entre otros. Pero, para los fundamentalistas musulmanes, Satán es EE.UU.
Para George W. Bush y su secretario de Estado, Collin Powell los terroristas quieren "destrozar la democracia y la civilización occidental". Las imágenes de TV e internet, que recorren el mundo también apuntan hacia allá. La horrorosa manipulación puede dar frutos en un mundo sin contrapeso real. Pero qué imágenes se muestran de la devastación en Irak, por ejemplo, de los efectos de las bombas de uranio empobrecido, de los niños destrozados cuando los ataques dan sobre hospitales y escuelas. Un millón de niños han muerto en Irak, pero se manipula las mentes para no saber y no ver.
Faisal Bodi, escritor y experto en temas musulmanes, señala: "Mientras ondea con una mano la bandera de la democracia, Washington vierte generosamente miles de millones de dólares en el sostenimiento de regímenes totalitarios en Egipto, Jordania, Arabia Saudí y Argelia, por citar algunos, para garantizarse que a sus pueblos se les impida el ejercicio de su voluntad colectiva. No es probable que ocurra pero, si los siniestros nubarrones del terrorismo musulmán abrieran un resquicio de esperanza, uno rogaría que ese resquicio consistiera en una reconsideración interna de la política exterior de EEUU".
La guerra que amenaza al mundo no es una lucha entre el bien y el mal. Es quizá el inicio de la era del horror.

18 de Septiembre de 2001