Artículos de opinión

 

 

La Limpieza Étnica Aprobada de Israel

Parte 1. Generando "hechos sobre el terreno"

 

Por Edward S. Herman

 

El trato dispensado por Israel a los palestinos ha significado siempre un dilema moral para Occidente, ya que el mismo ha violado todas las leyes y estándares morales escritos en los tratados. Unos 750.000 palestinos fueron expulsados de sus hogares en 1948-49 y desde entonces miles más han sido sacados por la fuerza, sus casas demolidas o tomadas por judíos israelíes (no por árabes israelíes). Bajo el supuesto "proceso de paz" que siguió a la firma del Acuerdo de Oslo en setiembre de 1993, "en los pasados 7 años ... la confiscación por Israel de tierra palestina y la construcción de asentamientos y carreteras que los unen para los colonos judíos se han acelerado dramáticamente en violación de la Resolución 242 del Consejo de Seguridad y las provisiones del Acuerdo de Oslo que requiere que ambas partes `respeten la integridad territorial y la unidad de Cisjordania y la Franja de Gaza.´ Desde 1993 la cantidad de colonos en Cisjordania y Gaza se ha duplicado a 200.000 y aumentado a 170.000 en Jerusalén Oriental" según un Informe Especial de la ONU fechado 13 de noviembre del 2000. El informe también describe y condena la demolición de casas palestinas, el "desvío" de agua a las ciudades y asentamientos israelíes, la política de encierro que ha dañado la vida social y económica palestina y la "violación extendida de los derechos económicos, sociales y culturales" palestinos tanto en Israel como en los territorios ocupados. También ataca el uso de fuerza excesiva por parte de Israel contra los Palestinos y los cientos de asesinatos de la Intifada, la mayoría de ellos de manifestantes desarmados.

Los asentamientos se han construido en territorio fuera de Israel, técnicamente "ocupado" por Israel y sujeto a la ley internacional que claramente prohibe la expulsión y el asentamiento del "poder beligerante ocupante" (los palestinos son "personas protegidas" bajo la Cuarta Convención de Ginebra de 1949; las violaciones de la Convención, incluyendo la expulsión y asentamientos, son "crímenes de guerra"). Esta violación sistemática de la ley internacional se ha estado produciendo durante varias décadas, tal como la creación de "los hechos sobre el terreno" en flagrante violación del artículo 31(7) de Oslo ha sucedido desde 1993, pero como los EEUU se oponen, y de hecho han apoyado estas violaciones de la ley y los acuerdos por medio de ayuda militar y económica masiva y vetando cualquier acción hostil de la ONU (ha utilizado el veto unas 60 veces para allanar el camino a los operaciones de limpieza étnica y violaciones legales de Israel), transformado la ley internacional en inoperante.

El contraste con Kosovo es dramático y esclarecedor. En este caso, la ley internacional también fue inoperante, pero sólo porque la intervención, destinada según se dijo a la protección a los kosovares albaneses, hubiera estado demasiado constreñida por la adhesión a sutilezas legales como la carta de la ONU. Los observadores internacionales, previamente autorizados por Yugoslavia, no fueron suficientes, se requirió una ocupación militar por fuerzas de la OTAN. En el caso de Israel y los Palestinos sin embargo y como Israel naturalmente no quiere observadores extranjeros, menos aún una fuerza militar de la ONU para proteger a los Palestinos, los EEUU consienten a Israel (como hizo con Indonesia en Timor Oriental) y se niegan a aceptar siquiera una presencia observadora sin la conformidad del que lleva a cabo la limpieza étnica. Podemos anotar también que la ocupación militar por la fuerza de Kosovo tuvo lugar en territorio yugoslavo, mientras que EEUU delega en Israel (y en Indonesia durante 25 años) su comportamiento en el territorio ocupado en forma ilegal, donde la población indígena ha estado sometida por largo tiempo a serios abusos condenados por mayorías aplastantes en la ONU. Bienvenidos al Nuevo Orden Mundial y la "política exterior ética"!.

Estado racista, ocupación brutal y limpieza étnica en gran escala

La discriminación racista consistente en expulsar a los palestinos a favor de los judíos es cruel, escandalosa y recuerda la conducta de los nazi (una comparación hecha con frecuencia en la prensa israelí, pero no en los grandes medios de los EEUU). Fue una práctica nazi en los territorios ocupados, desplazar a la población local de sus casas para proveer "lebensraum" [espacio vital] para los "ubermenschen," [superhombres] y Amnistía Internacional (AI) al discutir la política de Israel de demoliciones, indica que "Los palestinos son víctimas por ninguna otra razón que la de ser palestinos" en un sistema donde "la familia puede tener sólo 15 minutos para sacar sus pertenencias antes de que los muebles sean tirados a la calle y su casa aplastada por la topadora." (AI. Israel: Demoliciones de Casas, Dic. 8, 1999). El autor israelí Israel Shamir, escribiendo en la publicación ruso-israelí RI en diciembre de 2000, dice que a los israelíes "se les enseña que pertenecen al Pueblo Elegido, que está Uber Allen. Han sido adoctrinados en la creencia de que los gentiles no son completamente humanos y por tanto pueden ser expropiados y asesinados a voluntad." Y el observador judío estadounidense Eduardo Cohen dice que "viajando por Israel encontré desprecio racista, profundo y extendido hacia los árabes," basado en la creencia de que los árabes "no tienen las mismas capacidades de pensar y razonar que tienen los "seres humanos civilizados" (OR, Oct. 18, 2000).

Antes de que la solución final fuera decidida por Hitler durante la segunda guerra mundial (y en 1940 Himmler todavía se refería al "método bolchevique de exterminio físico de un pueblo" como "anti-germánico e imposible"), tuvo lugar una activa discusión en los círculos oficiales nazi sobre cómo debería manejarse la población local de los territorios ocupados a los efectos de servir mejor los intereses alemanes. Parcialmente, fue una cuestión de necesidades de espacio ( en 1940 Hitler pretendía que "la cuestión judía era realmente una cuestión de espacio), y los judíos y otros fueron expulsados de Viena y demás lugares para proveer de casas a los alemanes. Hubo mucho debate en 1940 sobre la conveniencia de la emigración forzada y el reasentamiento, y de traer algo de lo racialmente valioso para su asimilación, pero con un remanente de población "que serviría como reserva de mano de obra migratoria a Alemania" (citando el resumen de Christopher Browning sobre este debate).

Debates similares han tenido lugar en Israel entre los "duros" por un lado, que han favorecido la "transferencia" forzada y las "deportaciones en masa de árabes de los territorios" (Netanyahu), y los "moderados" por otro lado, quienes prefieren confiar en los métodos ahora tradicionales de expropiación lenta pero continua y el estímulo a la salida "voluntaria" por empobrecimiento. Los moderados también reconocen el servicio de la población extranjera empobrecida al proporcionar una reserva de fuerza laboral migratoria a Israel.

Israel Shamir también compara el trato israelí a los palestinos en la intifada en forma desfavorable con los pogromos anti-judíos de la Rusia zarista, donde las víctimas fueron muchas menos y donde, después del pogromo, "todos los escritores y los intelectuales condenaron a los victimarios. En el estado judío, unas pocas docenas se juntaron para manifestarse en Tel Aviv, mientras que la Unión de Escritores Judíos respaldó el pogromo de gentiles." Shamir sigue diciendo que el racismo israelí "no es menos extendido y virulento" que el de los nazi alemanes, citando algunas opiniones genocidas de judíos israelí-rusos y aseverando que hoy: "El estado judío es el único lugar en el mundo donde hay escuadrones de la muerte legítimos y se lleva a cabo una política de asesinatos y tortura a escala medieval. Pero no se preocupen queridos lectores judíos, sólo torturamos y asesinamos gentiles."

En publicaciones israelíes se señala repetidamente que el ejército no mata judíos, sólo gentiles. Phyllis Bennis anota que en 1982, cuando un manifestante judío israelí contra la guerra en el Líbano fue asesinado por las fuerzas israelíes, la protesta fue tan grande que su nombre (Emil Grunsweig) es recordado aún hoy en día. Pero cuando un palestino es asesinado por israelíes, el hecho apenas merece ser mencionado y sólo se cuentan las víctimas -"nunca oímos sus nombres, el de sus padres y sus hijos, lo que hacían para ganarse la vida" (Max Elbaum, Entrevista con Bennis, "Sólo para judíos: racismo en Israel," ColorLines, Dic. 15, 2000). También ha sido señalado por AI que " Las fuerzas de seguridad israelíes recurren de forma reiterada al uso excesivo de fuerza letal en circunstancias donde ni sus vidas ni las de otros se encuentran en peligro inminente, resultando en homicidios ilegales." Pero AI anota que los israelíes son expertos en control no letal de multitudes, citando que los disturbios de julio - agosto de 1999 "fueron manejados sin recurrir a armas de fuego." Sin embargo en este caso eran judíos ultra ortodoxos los que se manifestaban, así que como en el caso de violencia de los colonos el uso de la fuerza letal está descartado, se utiliza sólo contra los gentiles.

El disidente israelí Uri Avnery describe como, cuando varios meses atrás, el ejército israelí no dejaba a los palestinos cultivar sus olivares en un huerto limítrofe con un asentamiento judío, donde un niño palestino de 14 años había sido recientemente baleado y asesinado cuando estaba sólo con su padre en el huerto, los aldeanos enviaron un pedido de ayuda a Avnery y su grupo para que fueran para que su presencia evitara los disparos ("Aceitunas, piedras y balas, " Ha´aretz, Nov. 18, 2000). Muchos olivares antiguos ya habían sido cortados, y las viejas terrazas destruidas, "aparentemente para permitir al ejército disparar sin obstáculos." Pero el grupo de Avnery cumplió su tarea -su presencia judía permitió recoger algunas aceitunas sin la amenaza de disparos. Avnery indicó que por supuesto, los colonos gozaban de libertad de movimiento y viajaban a voluntad, bajo fuerte protección armada.

La muy conocida periodista israelí Amira Hass describió recientemente en detalle la creciente crueldad racista "característica de cualquier régimen de ocupación ... que se intensificó durante los años de Oslo gracias a la brecha entre el elegante discurso sobre un "proceso de paz" y una realidad." (El espejo no miente," Ha´aretz, Nov. 1, 2000). La nueva intifada es un levantamiento popular que "es el intento final de lanzar un espejo en la cara de los israelíes y decirles: "Mírense bien y vean cuán racistas se han vuelto." Ella se concentra en la ocupación israelí de Hebrón diciendo "Cuán perfectamente natural es que 40,000 personas estén sometidas a un toque de queda local por más de un mes en la Ciudad Vieja de Hebrón para proteger las vidas y el bienestar de 500 judíos... Cuán perfectamente natural es que 34 escuelas donde asisten niños palestinos deben cerrar por más de un mes.... mientras los niños en los barrios judíos ... son libres de retozar como de costumbre en la calle entre y con los soldados acantonados allí ... El prolongado toque de queda impuesto en Hebrón y la forma en que éste ha sido aceptado a los ojos israelíes como un evento natural encierra, en pocas palabras, tanto la historia completa de la ocupación militar de la tierra palestina, en general como la esencia del tipo de pensamiento israelí que se ha desarrollado a la sombra de una superioridad militar obvia." Hass también considera la libertad de los colonos para viajar frente a las severas restricciones para los palestinos; las autopistas bien construidas para el uso de los colonos en tierras expropiadas a los pueblos palestinos; las limitaciones impuestas por la autoridad ocupante al desarrollo palestino en sus propias comunidades, mientras los colonos judíos son atendidos en forma expeditiva y reciben subsidios; y la discriminación en el uso del agua con días e incluso semanas "sin agua corriente en las canillas de los hogares palestinos" mientras sus vecinos judíos "no tienen problemas ni limitaciones en lo que respecta al suministro de agua."

Jeff Halper, profesor de antropología en la Universidad Ben Gurion, y director del Comité Israelí Contra las Demoliciones de Casas, indica que, habiendo conseguido el control del suministro de agua en Cisjordania y Gaza, Israel y los colonos se adjudican ahora 6.7 veces el agua que permiten a los palestinos (870 millones cúbicos por año para ellos, 130 millones cúbicos para los palestinos). También apunta que bajo el "proceso de paz" de Oslo en Israel han sido arrancados de raíz unos 80,000 olivares de propiedad palestina, lo mismo que árboles frutales y abundante tierra cultivable "para la seguridad y construcción israelí", "con unos 10,000 árboles arrancados sólo desde el comienzo del reciente alzamiento. Israel ha estado construyendo unas 300 millas de carreteras y atajos en función de los asentamientos, que dividen Cisjordania en pequeñas islas e impiden el libre movimiento de gente y bienes palestinos. Por medio de su control militar y fuerza superior Israel ha impuesto largos y devastadores "cortes" sobre la movilidad de los palestinos que ha creado una pobreza extendida y hambre. (para más detalles, Halper, "El `proceso de paz´visto desde el terreno," Geb. 12, 2001). El producto per cápita de los palestinos en los territorios ocupados ha caído de modo drástico bajo el "proceso de paz," seguramente en más del 25%.

Demoliciones para el "espacio vital"

Desde 1967 unas 8.500 casas palestinas han sido demolidas, 1.200 de éstas desde el acuerdo de Oslo en 1993 (dejando sin techo a 5.000 personas incluyendo 2.000 niños). Israel demuele casas palestinas ante la mínima provocación -"seguridad", un adolescente en la casa tira piedras a un soldado israelí - pero sobre todo lo hace como parte de un plan sistemático para ganar espacio para la "gente elegida". En diciembre de 1994, el rabino Shlomo Goren, ex rabino mayor de Israel y de las fuerzas armadas israelíes, instó a las fuerzas armadas a rehusar obedecer órdenes de sacar colonos de Cisjordania, citando la ley de Moisés y afirmado que "El mandato para colonizar la tierra de Israel es más importante que todos los demás mandamientos juntos" (Los Angeles Times, Ene. 3, 1994). Esto es consistente con el papel central que para la ideología sionista tiene "la redención de la tierra" de Palestina, que deberá ser poseída sólo por judíos; la tierra en manos de no-judíos es irredenta." Israel Shahak, académico y activista israelí por los derechos humanos, sostiene que esta ideología exclusivista, dirigida a minimizar el número de no judíos en la "Tierra de Israel," es inculcada a los escolares judíos en Israel (Jewish History, Jewish Religion (Pluto, 1994), pp. 7-8). "Un estado basado en el principio de la pureza de nación y de raza sólo puede ser respetado y honrado por cualquier judío que declare pertenecer a su tipo." Así habló el Dr. Joachim Prinz, un rabino sionista, en un libro titulado Wir Juden (Nosotros Judíos), publicado en 1934 y celebrando la victoria de Adolfo Hitler y la derrota del liberalismo en Alemania. Luego Prinz se transformó en una figura central de la Organización Sionista Mundial, y Shahak muestra que la ideología expuesta por Prinz persiste como una potente fuerza en Israel.

El arrojar piedras por parte de los palestinos puede significar demolición. Por otro lado, si un Baruch Goldstein masacra 29 palestinos, su casa no es demolida. De hecho, se erigió un memorial a este asesinato en masa cerca de su casa, luego destruido por una orden del tribunal militar en 1999, y Goldstein es honrado por un número significativo dentro de Israel. Durante el servicio religioso en su memoria en 1994, el Rabino Yaacov Perin afirmó que "Un millón de árabes no valen ni una uña judía." Como comenta Amira Hass, la mentalidad nazi - símil que ha crecido bajo la ocupación, donde la superioridad militar, el abuso de los débiles y el miedo de que puedan no quedarse quietos, ha contribuido a conformar una perspectiva crecientemente racista que hoy caracteriza a la mayoría de la población de Israel. Hablando de las actitudes israelíes hacia la represión intensificada en 1996, David Hoffman informa que "pocos israelíes han cuestionado el volver a los viejos métodos contra los palestinos; de hecho muchos se han quejado de que la reacción ha sido muy tímida" (WP, Marzo 15, 1996). Phyllis Bennis afirma que "La mayoría de los judíos de Israel están prontos para aceptar el asesinato de palestinos y el castigo colectivo del pueblo palestino como una política de estado justificada."

Dentro de Israel, el estado judío y el Fondo Nacional Judío, que poseen más del 90% de la tierra, la han reservado durante décadas a los judíos. Un reciente fallo de la Corte Suprema a favor de una pareja árabe israelí que quería comprar una casa en Katzir en Galilea, que ha estado reservada a Judíos, ha puesto esta tradición en cuestión, pero el impacto de esta decisión aún está por verse. En cualquier caso, la numerosa (18%) minoría árabe son desde el punto de vista legal ciudadanos de segunda categoría, sin "derechos de nacionalidad", que han incluido no sólo el uso de la tierra sino también el acceso a empleos públicos y privados y al crédito, y muchos otros privilegios que están limitados a los judíos. Los ciudadanos árabes también pueden morir asesinados si protestan, y 14 de ellos han muerto ya en la Intifada II, en contraste con los ciudadanos judíos israelíes, quienes pueden protestar sin miedo a la aplicación de la fuerza letal.

Los judíos que viven en países distantes pueden venir a Israel e inmediatamente obtener derechos negados a los ciudadanos árabes, y por supuesto, los palestinos expulsados de sus casas en Israel no tienen derecho al retorno ni a una compensación. En el Negev, donde se ha prohibido a los beduinos locales el pastoreo de sus rebaños, el estado ha permitido a granjeros judíos ocupar la tierra, construir en ella, y sus posesiones han sido reconocidas retrospectivamente en un proceso de "judaización" de la tierra (Orit Shohat, Ha´arezt, Marzo 27, 1999). Esto es racismo estructurado, y un conjunto de medidas que si fueran aplicadas contra judíos en Italia o Francia producirían justificadamente un escándalo furioso.

Tortura, Agresión y las Intifadas

Israel ha aplicado la tortura contra los palestinos en forma sistemática durante décadas, de hecho el NYT indicaba en 1993 que las víctimas de la tortura israelí eran unas 400 - 500 por mes, pero que Israel estaba "repensando" los méritos de sus prácticas de "interrogatorio" (Joel Greenberg, "Israel revalúa el interrogatorio a los árabes," agosto 14, 1993). De nuevo, si esto estuviera siendo hecho a los judíos de forma sistemática en algún país, la indignación sería ensordecedora, pero aquí también una práctica israelí condenada en cualquier otro lugar como barbárica, es tratada con bajo perfil y no acarrea respuestas políticas negativas de los Estados Unidos o la comunidad internacional. Esto le ha permitido a Israel prosperar, usar ayuda masiva internacional, y recibir frecuentes elogios como una democracia modelo, a pesar de su largo historial de ser "el único estado en el mundo que efectivamente legaliza el uso de métodos que constituyen tortura o malos tratos" (AI, "El gobierno israelí debería implementar la decisión de la Suprema Corte que hizo ilegal la tortura")

De forma similar, Israel puede invadir otros países libremente, bombardearlos a voluntad y matar allí civiles con mano libre sin castigo. Cada vez que ha invadido el Líbano, matando muchos miles de civiles y creando en forma deliberada grandes cantidades de refugiados, esto no ha recibido respuestas importantes de ningún tipo de parte de Estados Unidos y sus aliados, y los medios masivos han informado sobre estas agresiones de facto con gran comprensión por la posición de Israel y las necesidades de "seguridad" alegadas. Incluso los asesinatos en masa de civiles están permitidos para Israel, como en el caso del permiso que dio Ariel Sharon a la entrada de la Falange Cristiana en el campo de Sabra-Shatila en 1982 donde 2000 o más mujeres, niños y ancianos palestinos fueron masacrados a sangre fría. Recordemos la indignación oficial y de los medios por la supuesta masacre de unos 40 kosovares albaneses por los serbios en Racak en enero de 1999 -una masacre que puede no haber ocurrido nunca, como se muestra en un tardío análisis de los hallazgos forenses en los cadáveres aparecido en Forensic Science International [116:171-185, 2001] -y recordemos también que la cifra de 2000 ha sido ampliamente aceptada como el total de asesinatos en ambos bandos en Kosovo durante el año previo al bombardeo de Yugoslavia por la OTAN. Pero en el caso de las 2000 víctimas exclusivamente civiles de Israel, la indignación internacional fue modesta y no produjo ninguna sanción o restricción a la capacidad israelí de matar. Israel tuvo también libertad para organizar y mantener un ejército mercenario en el sur del Líbano para servir a su política de frontera post invasión apodada "puño de acero". Si Libia llega a hacer tal arreglo sería condenada por auspicio del terrorismo internacional, pero de nuevo, tanto el auspicio de un ejército terrorista y los numerosos asesinatos del "puño de acero" no fueron condenados por los Estados Unidos o sus aliados por lo que esta forma aprobada de terrorismo internacional pudo continuar a discreción.

La ocupación Israelí ha generado dos "intifadas", ambas enraizadas en la severidad del abuso israelí de los palestinos en los territorios ocupados. En la primera, que duró unos 5 años, murieron más de un millar de palestinos y muchos miles fueron heridos. Occidente no intervino para nada en este proceso si bien los abusos de Israel constituían una violación de las resoluciones de la ONU y la ley internacional; la ayuda militar y económica estadounidense al causante de la limpieza étnica no disminuyó, y así Israel estuvo libre para matar y reprimir sin límite aparente. Lo mismo sucede en el caso de la segunda intifada que comenzó en setiembre de 2000. Hasta el momento Israel ha asesinado cerca de 400 palestinos, hirió a miles, e incrementó la brutalidad de la represión por parte del ejército en los territorios ocupados en una guerra contra los civiles, impidiendo a los palestinos trabajar, sembrar y conseguir atención médica. Pero nuevamente los Estados Unidos apoyan a Israel sin límites, y la comunidad internacional en general no hace nada relevante por las víctimas.

Yasar Arafat ha solicitado la intervención de la ONU para proteger a los palestinos que han estado bajo un duro ataque militar, y Amnistía Internacional ha solicitado observadores internacionales. Pero Israel se opone y los Estados Unidos lo apoyan así que no vendrá ninguna protección. Tal como se comentó previamente, el contraste con Kosovo, y la consistencia con la deferencia de los EEUU (y Gran Bretaña) con el derecho de Indonesia para realizar la limpieza étnica de Timor Oriental en 1999 y antes, es esclarecedor. También se ha dicho que tanto la violencia de Israel como la de Indonesia tuvieron lugar en territorio ilegalmente ocupado, mientras que la de Yugoslavia ocurrió dentro de sus fronteras y en territorio donde los observadores internacionales habían sido ya admitidos. Pero todo esto no cuenta ya que Israel e Indonesia son estados clientes premiados de los EEUU, Yugoslavia no lo es. Por tanto en los primeros casos, una "política exterior ética" y la novel dedicación de la comunidad internacional a la protección de gente indefensa frente a la limpieza étnica están suspendidos. Daniel Jonah Goldhagen ha argumentado que no sólo los alemanes sino también los serbios tienen cualidades culturales que hacen a sus países propensos a la limpieza étnica y el genocidio. Pero no tiene nada que decir sobre cualquier inclinación cultural israelí que los hace tratar a los gentiles palestinos cruelmente, si bien Eduardo Cohen, Israeli Shamir y Isrel Shahak, y las palbras de Netanyahu y el rabino Shlomo Goren y Yaacov Perrin, sugieren que este sería un terreno rico para Goldhagen. No hemos asistido en este caso de limpieza étnica real y mantenida a la indignación de Susan Sontag, David Rieff, Geoffrey Robertson, Bernard Kouchner, Vaclav Havel, Michael Ignatieff y el resto. Esta es limpieza étnica con aprobación oficial, los palestinos son no-gente (en palabras de John Pilger) o "víctimas indignas" , y las operaciones duraderas y salvajes de Israel pueden continuar a sus anchas sin impedimento.

El baño de sangre venidero

Israel ha contado con mano libre en su limpieza étnica en parte porque los judíos, en tanto víctimas del Holocausto, han sido tratados suavemente y alegan derechos especiales sobre su seguridad como antiguas víctimas. Pero como fue dicho, como los alemanes mismos, los judíos, o más bien un segmento importante de Judíos, han sostenido ser un pueblo elegido con derechos superiores sobre la tierra disputada. Sumen a esto la protección dada por los Estados Unidos para la puesta en práctica de estos derechos por la fuerza, y tendrán una peligrosa amalgama que de hecho ha conducido a una creciente conducta abusiva que se auto-alimenta. Con Ariel Sharon, un terrorista, criminal de guerra, y viejo afiliado a la "transferencia" y políticas de fuerza, ahora jefe del estado israelí, y con su ascenso calurosamente saludado por parte de los EEUU y el apoyo de piedra asegurado a este terrorista por el presidente Bush, sobran razones para temer un viraje de la simple brutal limpieza étnica y un baño de sangre "moderado" bajo Barak a un baño de sangre más masivo y la guerra bajo el "duro guerrero" Sharon.

Diciembre de 2001