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La
Intifada y el Estado hueco
SAID
ALAMI
Las
desesperadas presiones occidentales a las que fue sometida la Autoridad
Nacional Palestina, especialmente en la primera mitad del mes de junio,
para que controle
la Intifada y ponga fin a la resistencia del pueblo palestino contra la
ocupación y la barbarie israelí han sido impresionantes y despiadadas.
Especialmente
formidables y sin precedentes en la era G.W.Bush han sido los esfuerzos
estadounidenses desplegados contra los palestinos, mediante la farsa de
mediación representada por Colin Powell, George Tenet, William Burns, que
en el
mencionado período de tiempo visitaron Israel y Palestina, y el propio G.
W.Bush cuyas declaraciones instigando a Arafat, desde la Casa Blanca, eran
incesantes.
Paralelamente,
la Unión Europea, en su eterno papel de comparsa de Washington, enviaba a
Solana, al primer ministro de Suecia y presidente de turno de la UE, Perssons,
al ministro de Exteriores alemán, Fischer, apoyados por la constante
presencia del bueno de Moratinos.
Hasta
el mismísimo Kofi Annan llegaba a Palestina e Israel, con el mismo fin
embaucador, presionando, y tomando su lugar sobre el escenario donde se
representaba la farsa que se inició al día siguiente al atentado de Tel
Aviv, en el murieron 21 israelíes y que sacudió los mismos cimientos,
extremadamente endebles, del Estado de Israel.
Este
esfuerzo diplomático occidental sin precedentes, cuyo único fin era, y
sigue siendo, apoyar a Israel, y por lo tanto a su ocupación de
territorios árabes,
en el que colaboró la misma Rusia, que por primera vez nombraba un enviado
especial para Oriente Próximo, sucedía en medio del abandono total que
sufrían los palestinos, y siguen sufriendo, por parte de unos Gobiernos
árabes acobardados y perfectamente amaestrados por la Casa Blanca.
Hasta
podemos decir que más eficaz a la hora de apoyar a Israel ha sido esta
traición árabe hacia Palestina que las mencionadas presiones
occidentales incluidas
la rusa y la de la ONU.
Arafat,
debilitado tras 7 años de continuos fracasos en un proceso de paz que más
bien era una tomadura de pelo orquestada por Israel y Estados Unidos,
obedecía a la CIA y a su Tenet, y prometía una y otra vez la aplicación
milimétrica
del acuerdo de alto el fuego de Tenet. Al mismo tiempo, Arafat afirmaba
machaconamente, a través de las pantallas de televisión, que Israel no
cumple, de ninguna manera, este acuerdo de alto el fuego, que nadie ignora
que ha
sido diseñado por la CIA desde una mentalidad empecinada en clasificar
como terrorista
a todo palestino viviente.
Si
la Intifada sigue, a pesar de Tenet y de Arafat, es gracias a que el
pueblo palestino está decidido a seguir adelante con su lucha hasta la
independencia, que es un derecho natural y elemental que ni la propia Casa
Blanca podrá impedir, aunque sí puede entorpecer temporalmente vía
Tenet y Arafat.
Israel
ha violado en los últimos meses toda la legalidad internacional
relacionada con la situación en Oriente Medio, con una matanza de más de
500 palestinos, de los que 150 eran niños y adolescentes.
¿ Y que hacía Washington entonces? afirmaba y reafirmaba que no tenía
intención de intervenir en Oriente Próximo. Las salvajes practicas
israelíes no parecían entonces perturbar lo más mínimo la sensibilidad
de Bush y su Administración. Hasta que se vio claro, tanto en Israel como
en Estados Unidos, que el pueblo palestino no se acobardaba ni se dejaba
impresionar por los sangrientos crimines de Israel. Todo lo contrario, la
resistencia de este pueblo, nacido y educado en la resistencia, no hacía
más que crecer.
No
recordamos haber visto agolparse en las escalerillas de los aviones a
altos responsables estadounidenses y europeos, con destino a Oriente Próximo,
cuando los aviones F-16, tan estadounidenses como israelíes, bombardeaban
las localidades palestinas, matando a más de 15 personas, provocando
heridas a decenas más y destruyendo un sinfin de viviendas e
instalaciones.
Sin
embargo, estos responsables abandonaban precipitadamente sus países
camino de Israel y Palestina, para echarle un cable a Israel, que con el
atentado de Tel Aviv empezó a tambalearse de tal manera, que todo el
mundo pudo comprender lo débil y lo hueco que es este Estado, a pesar de
su gigantesca fachada hecha de propaganda, películas, telenovelas, y de
cientos de miles de páginas deperiódicos tipo El Mundo, ABC y La Razón,
por mencionar los ejemplos más cercanos a nosotros en este país.
La
actual Intifada armada ha demostrado al mundo que Israel en realidad no es
nada...y que no puede valerse por sí mismo ni por una sola semana, y eso
sin que haya intervenido en el conflicto hasta el momento más que unos
cuantos milicianos armados con metralletas, y miles de adolescentes y jóvenes
armados con tirachinas y ondas, o incluso con las manos desnudas no
teniendo por armas excepto pequeñas piedras.
La
Intifada, en muy poco tiempo, sembró tal estado de pánico en Israel que
se ha podido ver claramente la falta de nexos que puedan cimentar las
distintas facciones de esta inventada sociedad israelí y la falta de
nexos entre esta sociedad y el territorio sobre la que ha sido implantada
en 1948.
Tales
son los efectos dramáticos de la Intifada en la mimada sociedad israelí,
acostumbrada a que le regalen todo, usurpado y supuestamente protegido,
que decenas de miles de Israelíes están abandonando el Estado de regreso
a sus países de origen o con destino a Estados Unidos y Europa.
Israel
está sufriendo desde hace meses un creciente éxodo masivo hacia otros países
en busca de la tan ansiada seguridad que Sharon, por muy criminal que
demostró ser, ha fracasado en garantizar. Además, decenas de miles de
colonos se han marchado ya de los infames asentamientos implantados en la
Cisjordania y Gaza, mientras que el 20 por ciento de los colonos que aun
permanecen allí muestran su disposición a marcharse en cuanto encuentren
donde ir.
La
Intifada ha causado estragos hasta en el seno del mismo Ejército,
obligado a disparar a niños y civiles desarmados, con el resultado del
suicidio, en los últimos 8 meses, de 22 militares.
La
Intifada ha supuesto un impresionante golpe a la Economía israelí, no sólo
por los enormes costes militares que supone, y que Israel no puede
afrontar a largo plazo, sino por la enorme caída de las exportaciones y
del consumo interior, y por la dramática recesión que sufre un sector
vital de la economía israelí que es el turismo. Grandes compañías marítimas
europeas y norteamericanas han anulado de sus cruceros las escalas que solían
realizar en puertos israelíes.
Por
todo esto, y por mucho más, ha sido organizada la peregrinación
americana y europea a Oriente Medio, en un intento de salvar a Israel,
nunca al pueblo palestino.
Los
palestinos, incluido Arafat, saben todo esto y saben que la continuación
de la Intifada armada será la única vía hacia la paz definitiva en la
región donde la falta de un estado palestino independiente y soberano se
deja notar dramáticamente todos los días.
22
junio2001
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