Artículos de opinión

 

 

                                   

El buen poli* y el poli malo [*tira, paco]

Uri Avnery

Todo el que haya visto películas policiales los conoce: el poli bueno y el poli malo.

El poli malo (digamos Gene Hackman) comienza a interrogar al sospechoso. Grita, maldice, amenaza, lo golpea. En el momento adecuado, llega el poli bueno (digamos Clint Eastwood.)

"¡Cómo te atreves a portarte así?" le grita al poli malo, "¡fuera!" Ofrece un cigarrillo y café al sospechoso atemorizado y le dice: "¡Qué bestia ese hombre! Puede hacerte cosas terribles. Ayer mismo casi murió uno durante su interrogatorio. Puedo sacarlo de este asunto. Pero, sólo para convencer al jefe, tendrás que darme alguna información. Así que, dime, ¿quién fue tu cómplice en el robo?"

Ariel Sharon y Shimon Peres están actuando como si fueran estos personajes frente a la audiencia mundial, en una película que tal vez consiga el Oscar un día de estos. "Excelente actuación," dirá el jurado, "un número excepcionalmente convincente."

El poli malo, Sharon, grita: "¡Sujétenme! ¡Estoy loco! ¡Pierdo el control!" Le es fácil convencer al público, porque recuerdan sus películas anteriores ("Sangre y lágrimas en Kibia" o "¿Arde Gaza?" sin olvidar el éxito de taquilla "Oscuridad en Sabra y Shatila.")

Su compañero es igualmente famoso. Shimon Peres, un actor que ha ganado numerosos premios, hizo de malo en sus primeras películas ("El camino a Suez" y "El Misterio de Dimona" se nos vienen a la memoria), pero durante muchos años ha estado haciendo papeles de 'pacificador.' ¿Quién podrá olvidar "Palomas en Oslo"?

La división de papeles es natural. El Reparto Central de Papeles no podía haberlo hecho mejor. Sharon amenaza al mundo. Si lo dejan, invadirá los territorios palestinos, matará a Arafat, expulsará a masas de palestinos a través del río Jordan. tal vez invada de pasada a Líbano y Siria. Un terremoto sacudirá el Oriente Próximo, los regímenes de Egipto y Jordania podrían caer, incluso Arabia Saudita y los Estados del Golfo se tambalearán, el petróleo se incendiará, la economía global se desmoronará.

Pero todo esto no sucederá. ¿Por qué? Porque Peres, el bueno, está reteniendo a Sharon, impidiéndole que pierda el control. Viaja de una a otra capital del mundo, implorando a presidentes y primeros ministros. Por favor, ¡ayúdenme a contener a ese terrible individuo! No puedo hacerlo si ustedes no le permiten expandir los asentamientos y romper los acuerdos existentes, y si ustedes tratan de obligarlo a volver a las negociaciones. ¡Está mal, pero impedirá una catástrofe!

El mundo se siente reconfortado. Los dirigentes temen a Sharon, pero mientras Peres esté a su lado, todo está bien. No puede suceder nada verdaderamente terrible.

Todo esto es actuación, por supuesto. Peres no puede impedir que Sharon haga nada de lo que quiere hacer. En la actualidad, Peres es un peso mosca político, mientras que Sharon es un campeón de peso pesado. Podría librarse de Peres cuando le dé la gana, terminando para siempre su carrera.

Así que, ¿por qué no se dispara? Porque la espada de Damocles estadounidense pende sobre su cabeza. Ningún dirigente israelí puede oponerse a la voluntad de EE.UU. en lo que concierne realmente a los intereses estadounidenses. Todos los israelíes saben esto. Después de todo, son los únicos fuera de EE.UU. que hacen ondear banderas estadounidenses en su Día de la Independencia.

En estos días, Washington está en manos de la gente del petróleo. Se contentan con "condenar" a Sharon mientras se limite a asesinar dirigentes palestinos y a expandir los asentamientos. Sabe muy bien que existe una línea roja y dónde está situada. Espera pacientemente el día en el que logre convencer a EE.UU. de que le den luz verde para la gran aventura, como lo hicieron en 1982.

Mientras tanto, utiliza a Peres para decir a sus propios partidarios extremistas que debe "limitarse" contra su voluntad para preservar la "unidad nacional." Mientras tanto el buen Peres cruza los océanos como un vendedor viajero, vendiendo la política de "eliminaciones" y todos los demás instrumentos de ocupación, y difunde mentiras sobre las "ofertas generosas" que fueron rechazadas por Arafat.

Peres ya ha obtenido un tercio de un Premio Nóbel. Ahora puede esperar la mitad de un Oscar.

18 de Agosto 12001