Artículos de opinión

 

 

                                   

"Catástrofe y Heroísmo"


Eyad El-Sarraj

 

P: ¿Qué está sucediendo alrededor de nosotros? ¿Y cómo podemos llegar a comprender que, un día, los palestinos mataron a ocho de sus hermanos e hirieron a muchos más, creando dudas sobre el futuro de nuestro pueblo?

R: Las muertes y los choques que han tenido lugar en Gaza y en Khan Younis ocurrirán repetidamente. Hace unas pocas semanas, un bebé murió quemado porque su casa se incendió durante un choque entre dos familias. Antes, alguna gente se confrontó con miembros de una de las fuerzas de seguridad. Durante este choque, el tiroteo, similar a una guerra alarmó a los civiles; el despliegue de tropas y las marchas de solidaridad con armas también alarmaron a la gente.

P: ¿Cuáles son las causas y los motivos detrás de semejantes acontecimientos? Tiene que haber una relación entre esos eventos aislados, que parecen haberse vuelto un fenómeno.

R: Hay una cantidad de razones que se combinan con otras características sociales, y las condiciones políticas y económicas. La sociedad palestina sigue siendo tribal en su naturaleza. Eso hace que los individuos se afierren a su tribu o a su clan como el solo defensor de sus vidas, sus propiedades, y sus familias inmediatas. Cuando fue establecida, la Autoridad Palestina (AP) tuvo una posibilidad de transformar nuestra sociedad de un estado tribal a un estado de ciudadanía. Esto podría haber sucedido si hubiera implementado la vigencia de la ley y respetado los derechos humanos. Pero se perdió la oportunidad por la obstinación de algunos, el poder de otros, y la dependencia de la tribu para controlar el poder. Además, el mapa tribal local fue utilizado para obtener ventajas políticas y personales. Muchos de nosotros estimulamos ese desarrollo al recurrir a "conexiones" y al mantener el silencio ante la injusticia.

P: Esa es una razón ¿Hay otras que nos puedan ayudar a comprender ese fenómeno?

R: En el ámbito político, la erupción de la Intifada fue una expresión de un estado de extrema cólera contra la ocupación. Unirse a la resistencia ha sido un medio de defender a la patria, liberar al pueblo y a los individuos. El repentino e inmediato alto el fuego, sin lograr los objetivos nacionales proclamados, llevó a más desilusión y cólera. Si consideramos que el pueblo palestino en su conjunto está luchando por la libertad y se siente traicionado por los Acuerdos de Oslo, entonces el alto el fuego tiene que ser considerado como un cumplimiento de los deseos de Israel, que llevará a más humillación. En consecuencia, habiéndose prohibido atacar objetivos israelíes, la violencia se ha tornado hacia adentro.

P: Esos son puntos importantes. ¿Hay otros?

R: ¡Claro que sí! La situación económica está ejerciendo mucha presión sobre la vida y la psiquis de la gente. El hombre que es incapaz de proveer para sus niños es un hombre colérico, vengativo. Todo lo que necesita es una válvula de salida para su cólera y sus ansias de venganza.

R: ¿Está afincándose el peligro?

R: ¡Claro que sí! En una semejante situación catastrófica, el peligro se arraiga; y el miedo, el pánico, la muerte, y las milicias tribales se extienden, especialmente ya que las armas están al alcance del que quiera tenerlas.

P: ¿Pero cuáles son las causas para el fenómeno de las armas?

R: Hay una razón muy importante para este fenómeno, especialmente para los niños. Durante las generaciones bajo la ocupación, todos veían a los israelíes como símbolos del poder, llevando armas y sometiendo al padre impotente, que no podía proteger a sus niños. De eso hablaban los niños cuando vieron la muerte de Mohammad Al- Durra. Querían que sus padres obtuvieran armas y les preguntaban, "¿cómo vas a protegerme si no tienes un fusil?" Por ello, el símbolo del heroísmo para los niños y para la juventud es el hombre que tiene un fusil y dispara.

R: Es increíble. ¿Qué debiéramos hacer? ¿Cuál es el remedio?

R: Tenemos que comprender que vienen siete años duros, que no veremos ningún desarrollo político importante para los palestinos. La estrategia de Sharon es negarse a ir a la mesa de negociaciones y hacer la vida de los palestinos lo más miserable posible. Y después viene la separación de Gaza de Cisjordania. El plan final de la "Solución Sharon" es administrar Cisjordania en sociedad con Jordania, declarar la franja de Gaza como un Estado Palestino con una soberanía limitada, y olvidar el tema de los refugiados y el derecho al retorno. Nuestra interpretación de esos temas, pone nuestras mentes frente a un gran desafío para innovar en las maneras de tratar esa tiranía y la arrogancia del poder.

P: ¿Qué debiéramos hacer?

R: Ante todo, debemos reconstruir nuestra infraestructura económica y abrir la puerta a las exportaciones para que nuestro pueblo sobreviva. Luego debemos obtener apoyo internacional para una de las causas más justas de nuestros tiempos.

P: ¿Cómo podemos hacerlo con la dominación de la propaganda sionista durante generaciones?

R: Ha habido un cambio fundamental en la gente respecto al problema palestino. Tenemos que cosechar los beneficios de ese cambio y mantener el empuje para que todo el mundo vea cuál es la verdadera víctima de este conflicto.

P: ¿Cómo podemos hacerlo?

R: Primero, tenemos que impedir que todos aquellos incapaces de representarnos sigan haciendo declaraciones públicas. Es patético que haya algunos oficiales que no comprenden la mente occidental y que no hablan idiomas internacionales. Todo lo que hacen es repetir como papagayos consignas vacías de contenido, para que el oyente las considere. Tenemos que escoger representantes que digan la verdad y que sean capaces de dirigirse a las mentes de la gente.

En segundo lugar, debemos concentrar nuestras discusiones, declaraciones, y conferencias en la naturaleza racista de la ocupación israelí. No es infringir la verdad, porque tenemos miles de casos humanos que prueban este hecho. Debemos llamar todo el tiempo a terminar la ocupación y a lograr nuestra libertad. No podemos limitar nuestras demandas a la implementación del Informe Mitchell o a solicitar una fuerza internacional de protección. Debemos dejar de pedir que se vuelva a la mesa de negociación, y, en su lugar, pedir que se termine con la ocupación. Esto debiera aplicarse a los funcionarios y a los intelectuales que se reúnen con israelíes. Tenemos que pedir el fin de la ocupación y el desmantelamiento de los asentamientos, antes de volver a la mesa de negociación.

Tercero, el verdadero heroísmo es mantener el alto nivel moral y resistir la tendencia a recaer en reacciones violentas contra civiles en Israel. Esos actos nos dañan más de lo que nos benefician. Tenemos que dejar de exhibir nuestras armas. Al contrario, propongo que recolectemos las armas de nuestro pueblo, con la excepción de la Policía. Frente a todo el mundo, podemos recolectar esas armas y proclamar públicamente a la comunidad internacional, que no queremos armas. Queremos nuestro país y nuestra libertad. Eso inclinará la balanza a nuestro favor y hará que el mundo abra los ojos sobre el verdadero rostro de este conflicto.

P: ¿Y respecto a los aspectos internos?

R: El hogar palestino ha sufrido difíciles crisis por una multiplicidad de razones, desde el desplazamiento, continuando con la ocupación, y las políticas opresivas de Israel. La primera Intifada fue un gran ejemplo de la voluntad de la gente de tomar la iniciativa y presentar su justa causa. Sin embargo, los últimos años de esa Intifada se deterioraron porque las milicias se hicieron cargo de ella. Los Acuerdos de Oslo se hicieron para imponer el poder por sobre la justicia. Lo que siguió a Oslo fueron transgresiones de la ley y de la propiedad pública por gente poderosa, lo que aumentó la frustración y la amargura.

La actual Intifada vino como una expresión contra ese estado de cosas. Fue un llamado a todos, incluyendo a la AP, para que reorganicen los asuntos palestinos y aseguren los derechos de la gente y el respeto a la ley, que es la fuente del poder del pueblo. La Intifada fue un llamado a decir la verdad, a que transgresores y abusadores sean responsabilizados por sus actos, y a que se haga lo que es correcto. Con este objetivo, no hay otra opción fuera de edificar la democracia y realizar elecciones a todos los niveles, para que llegue al poder una nueva dirigencia que satisfaga las necesidades y aspiraciones de la gente.

P: ¿Y respecto a Israel? ¿Nos dejará en paz?

R: El Israel sharónico tiene objetivos bien claros. Tenemos que penetrar el frente israelí uniendo las manos con los que están por la justicia, la paz y los derechos humanos en Israel. También tenemos que continuar la resistencia pacífica contra la ocupación, y llamar a los pueblos del mundo a consolidar el boicot económico contra Israel. En tres años, éste tendrá efectos peligrosos sobre Israel. Puede ser logrado fácilmente si se detienen los ataques contra civiles, y si mantenemos el nivel moral superior, que está armado con la justicia contra la tiranía. El mundo está dispuesto, más que en ninguna época en el pasado, a apoyarnos y a presionar a Israel, de una manera muy parecida a cómo destruyó el apartheid en África del Sur mediante el boicot y el embargo.

El proceso contra Sharon en Bélgica es un gran ejemplo de lo que el mundo puede hacer para apoyar la justicia. Además, la campaña de los activistas de los derechos humanos contra el embajador israelí en Dinamarca, que es un ex jefe del servicio secreto de seguridad de Israel, es otro ejemplo. Millones de amigos en todo el mundo pueden unirse para apoyar nuestra justa causa. Pero todo comienza con nosotros mismos.

P: Lo que nos dice, es un llamado a que reflexionemos. Como usted dice, el éxito depende en primer lugar de nosotros.

* Director General, Programa de Salud Mental de la Comunidad de Gaza y activista de los derechos humanos

11 de septiembre del 2001