La
Matanza de Beit Rima:
¿Qué pinta la estrella de David fuera de la bandera de
EEUU?
Said
Alami
No hace falta esperar semanas ni meses para conocer las
reales intenciones de Estados Unidos en su extrañísima,
sucísima e injustificable guerra que está
lanzando contra un pretendido y confuso terrorismo
internacional. De momento, sólo de momento, Washington se
ha inventado una guerra, en la que no arriesga nada de
nada, y que le sirve perfectamente como grave ocupación
que le impide ocuparse de lo que sucede en Palestina, y,
por consiguiente, le impide presionar eficazmente
sobre el Gobierno de Israel para que detenga sus horrendas
matanzas de palestinos. Perfecta coartada de Washington
ante los Gobiernos árabes que, al mismo tiempo, sirve de
perfecta coartada que algunos de esos regímenes utilizan
para justificar su alineación con Washington en esta
guerra, alegando engañosamente ante sus pueblos que su
aliado americano se muestra cada vez más
comprensivo hacía los palestinos, prueba de ello las
frases ininteligibles pronunciadas por Bush acerca de un
hipotético Estado palestino; pero que de momento, según
estos regímenes, Washington está muy ocupada en Afganistán
(masacrando a civiles indefensos, que quede claro).
Además, ya sabemos, habiendo visto la matanza de Beit
Rima, en Cisjordania, el día 24 de octubre, la contraseña
que utiliza Washington para decirle al criminal Gobierno
de Israel que siga adelante con sus matanzas y que tiene
luz verde para seguir asesinando y destruyendo en
Palestina. Esta contraseña ha sido pronunciada por
más de un alto responsable estadounidense, en
conferencias de prensa, horas antes de la señalada
matanza, y luego ha sido repetida, horas después de la
matanza, por el secretario de Estado, Colin Powell,
y viene a decir lo siguiente: El Ejército israelí debe
retirarse inmediatamente de las posiciones que está
ocupando en las zonas A pertenecientes al control de
la Autoridad Nacional
Palestina. Ya sabemos que cuando Washington dice esto a
los israelíes en realidad les está diciendo:
seguir adelante con vuestras matanzas de palestinos.
Consumada la matanza, Israel retiró sus tanques de Beit
Rima, como si esto significara algo, cuando estamos viendo
desde hace meses como se repiten las agresiones israelíes
contra las localidades palestinas, donde los tanques,
apoyados o no por helicópteros, no cesan de entrar y
salir, en una agresión ininterrumpida que se ha
convertida en una auténtica orgía de sangre, fuego y
destrucción. ¿Para que sirve una retirada momentánea, y
parcial, después de la matanza cuando la agresiones
criminales e indiscriminadas contra las localidades
palestinas se están repitiendo incesantemente.
En una sola jornada, la del 24 de octubre, 21 palestinos
fueron asesinados en Beit Rima y otras localidades de
Cisjordania y Gaza, por el despreciable Gobierno de
Israel, que recibe tal grado de respaldo por la
Administración estadounidense que el mundo ya no puede
distinguir entre Bush y Sharon. Ya nadie sabe a estas
alturas que pinta lejos de las estrellas de la bandera de
Estados Unidos la estrella de David que preside la bandera
de Israel.
Sólo en la última semana las hienas israelíes segaron
la vida de más de 80 palestinos, mediante ataques
sorpresivos y nocturnos contra numerosas localidades de
Cisjordania y Gaza, matando a gentes absolutamente
desarmadas mientras dormían dentro de sus casas,
colocando coches bomba, destruyendo viviendas e
instalaciones públicas, arrasando cultivos, y, para
colmo, impidiendo durante más de 12 horas que decenas de
heridos reciban asistencia por parte de la Media Luna Roja
y la Cruz Roja internacional. Pasado esté larguísimo período
durante el cual varios heridos perdieron la vida, el Ejército
bárbaro de Israel permitió el acceso a las localidades
ocupadas y asediadas sólo a las ambulancias de la Cruz
Roja Internacional, impidiendo el paso de nuevo a las de
la Media Luna Roja. La inmensa mayoría de los medios de
información árabes, especialmente las televisiones, señalaron
la vuelta de los israelíes a la táctica de las matanzas
y de tierra quemada, con el fin de aterrorizar a la
población palestina. Las imágenes que recuerdan a las
horrendas matanzas israelíes de palestinos indefensos,
como la Kufr Qasem, Deir Yasin, Sabra, Shatila, y un sinfín
de matanzas más, volvieron a las pantallas de las
televisiones árabes, mientras la televisión egipcia
difundía películas bélicas sobre las anteriores
guerras árabe-israelíes. La prensa en muchos países
árabes recogía en primera página, el día 25 de
octubre, el llamamiento de Powell para la retirada israelí
de las localidades palestinas, insinuando su nula
credibilidad.
No hay que ser un gran analista, ni mucho menos, para
darse cuenta de la farsa que se está fraguando en contra
de los palestinos, exactamente como ocurrió en 1990
cuando la Segunda Guerra del Golfo, en la que otro
iluminado (Usama Ben Laden estaba por aquél
entonces ocupado luchando de mercenario de estados Unidos
contra las tropas soviéticas en Afganistán, respaldado
mediáticamente a nivel mundial por Estados Unidos,
incluida una superproducción cinematográfica
protagonizada por el mismísimo Rambo, Silvester Stallone)
con una aparente gran dosis de estupidez, que en
realidad era una estupidez estudiada y diseñada para la
ocasión, mandó a sus tropas para ocupar al vecino e
indefenso Estado de Kuwait.
Por aquél entonces estaba en marcha la gran Intifada
palestina, y los generales israelíes hablaban ya
abiertamente de la posibilidad de una retirada israelí
completa de Gaza. Habían fracasado todos los intentos
israelíes y estadounidenses de aplastar aquella Intifada,
que había puesto a Israel al borde del derrumbamiento
económico y social, además de haber causado gravísimo
daño a su imagen en Europa. Nada más finalizada la
también llamada Guerra de Liberación de Kuwait, el padre
del actual inquilino de la Casa Blanca, Bush I, convocaba
la Conferencia Internacional de Madrid para la paz en
Oriente Medio. Esa Conferencia, finalizando octubre de
1991, desembocó en el proceso de paz más surrealista de
la Historia, y tuvo su primer fruto para Israel en la
muerte de aquella Intifada. Una muerte en la que Arafat
era la mano ejecutora, como intenta hacer,
inexplicablemente, en la actualidad, pero sin
éxito.
Ahora, Bush II organiza esta nueva y gigantesca guerra,
también recurriendo a la formación de una coalición
internacional, que en realidad no decide nada ni pinta
nada (excepto otorgar a Estados Unidos la cobertura moral
que en realidad resulta del todo inmoral), con el único
fin de servir los intereses de Israel, acabar con la
Intifada, garantizar una superioridad militar aplastante
de Israel sobre los árabes e impulsar el expansionismo
israelí a costa de sus países vecinos.
Una vez más, y tal como ocurre desde hace 40 años, Bush
II pone a su país enteramente a los pies de Israel,
sacrificando los intereses de su país sobre el altar del
Sionismo. En realidad, Estados Unidos se encuentra preso
en las zarpas de los distintos congresos sionistas
estadounidenses y del Congreso Sionista Mundial
representado por el muy conocido, identificado y poderoso
lobby sionista en el Congreso, y por la banca y los medios
de información sionistas, sean o no judíos. Así,
Israel y su Sionismo, (o el Sionismo y su Israel) son dueños
y amos de Estados Unidos y, por ende, son muy temidos en
Europa y América Latina, dos regiones sometidas por
entero, como tantas otras, a los designios de
Washington.
Efectivamente, ya no hay que esperar, ya sabemos de que va
esa oscura guerra inventada por Estados Unidos, contra un
enemigo indeterminado para el resto del mundo y muy
determinado para Estados Unidos e Israel, y sabemos en que
va a degenerar en los próximos meses o tal vez en los próximos
dos o tres años, este conflicto iniciado muy lejos de
Palestina, en Afganistán, para despistar hasta a los
propios aliados europeos (excepto claro está al Gobierno
británico, que está tan metido en la farsa como el de
Washington). Desembocará, irremediablemente, en Irán,
Irak, Siria, Líbano, y, por supuesto, Palestina.
Pero Sharon y su Gobierno, casi asfixiados por la heroica
Intifada palestina, no quieren esperar a que este rodeo se
complete, por lo que han decidido una escalada criminal en
los territorios palestinos sin precedentes desde la
llegada de Sharon al poder, gozando claro está de la
bendición de Bush II que parece que les está diciendo:
ir adelantando el trabajo mientras acabamos con Afganistán
y nos instalamos en la frontera de Irán. Mis muchachos y
mis portaaviones no tardarán en llegar a vuestras costas
para darle su merecido a Siria y a todas las facciones
palestinas que acoge, a Hizbullah, Hamas, Yihad Islámico,
e incluso a Fatah, con lo que así acabaríamos con la
resistencia palestina para unos cuantos años, a la vez
que Israel, en la guerra que organizaremos en la región,
podrá ampliar sus fronteras nuevamente a costa de Siria,
Líbano y Jordania y no se volvería a hablar del proceso
de paz al menos en una década.
Esto no es producto de la imaginación sino el resumen de
una larguísima y dolora experiencia con Estados Unidos y
el Reino Unido en la que los árabes en general y
palestinos en particular han sido victimas de
numerosas, y a veces gigantescas, farsas y montajes,
indefectiblemente beneficiando a Israel y aniquilando a
los palestinos.
25 de Octubre de 2001