Barak ya tiene su matanza

Siguiendo la tradición israelí, Barak ya tiene su matanza

El primer ministro de Israel, el general Ehud Barak, ya tiene su matanza, que hasta el momento de la redacción de estas líneas había costado la vida a casi dos centenares de palestinos, muchos de ellos niños, además de miles de heridos, que han caído a manos del Ejercito israelí en los territorios palestinos ocupados. Así, Barak ya puede dejar de tener su complejo de inferioridad respecto a sus antecesores en el cargo, desde Ben Gurion y Golda Meir hasta Levi Eshkul y Simón Peres.

Cuanto nos reímos, por no llorar, los que conocemos a Israel hasta el tuétano, de aquellos ingenuos que aplaudieron en mayo del año pasado la llegada del general Barak al poder, pues creían que era difícil superar la mentalidad racista y criminal de la que hacia gala, sin el menor recato, su antecesor en el cargo, Benjamín Netanyahu.

En aquella ocasión, el proceso de paz, una vez mas, se paralizaba durante largos meses a la espera de la farsa de las elecciones, ese viejo recurso utilizado hasta la saciedad por el poder sionista que gobierna la vida política en Israel para infundir esperanzas cara al exterior acerca de la posibilidad de un cambio político en Israel que sea capaz de rebajar, aunque sea minimamente, su naturaleza de Estado inhumano y terrorista. Sin embargo, una vez mas Israel se ha reído del mundo y el recién llegado Barak demostraba ser tan enemigo de la paz como toda la saga de jefes de Gobierno israelíes. Solo le faltaba una matanza para ponerse al nivel de todos ellos.

Con esta matanza, en la que se utilizan desde el primer momento tanques y helicópteros contra adolescentes y civiles desarmados, Barak, además, intenta colocarse al mismo nivel de su aparente contrincante politico del Likud, el general Ariel Sharon, cuyas sangrientas hazañas en Sabra y Shatila, donde centenares de palestinos fueron vilmente masacrados, son la envidia en Israel de toda la clase política y militar. Pues ya se sabe, cuando un político israelí quiere desbancar a otro no tiene mas que masacrar a unos centenares de palestinos o de libaneses. Así lo ha hecho Simón Peres en Qana cuando pretendía desbancar a Netanyahu, y así lo hicieron todos los aspirantes al cargo de primer ministro en Israel en sus campañas electorales. Y Barak no iba a ser una excepción.

Sin embargo, la aparente novedad en esta nueva matanza contra los palestinos, radica en la descarada coordinación llevada a cabo entre Barak y Sharon para planificarla, provocar las protestas de los palestinos (cuyo detonante ha sido la irrupción de Sharon en Al - Haram, o explanada de las dos mezquitas, acompañado de unos 2.000 soldados) que servirían de pretexto -muy pobre pretexto- para empezar la matanza. Todos sabemos que Barak, es también ministro de Defensa y por consiguiente responsable directo del "ejercito" que acompañaba a Sharon en su provocadora irrupción en Al - Haram.

Así, al parecer el poder sionista que gobierna Israel ya no necesita por mas tiempo continuar con la farsa política compuesta por derechas, izquierdas, Laborista, Likud y demás bandas criminales de ultrarreligiosos, ultraderechistas y ultranacionalistas que no salen ni un ápice de la línea Barak-Sharon y cuya única aspiración y línea de actuación es la usurpación territorial y de bienes a costa de los palestinos y la agresión armada contra la población Palestina. Partidos y bandas de aventureros que no pasan de ser actores de una misma tragicomedia cuyo único argumento es el racismo mas oscurantista que ya quisieran para si los nazis de la Alemania de Hitler, según son descritos por los vencedores de la II Guerra Mundial.

Ahora se habla abiertamente de un Gobierno de unidad nacional en Israel. Un Gobierno de emergencia...de guerra...que es la respuesta de Israel a las resoluciones descafeinadas de la cumbre árabe de El Cairo, que el mismo Barak califico de " equilibradas". En el nuevo Gobierno Barak-Sharon desaparecerán del escenario los mencionados actores para dejar sitio únicamente al Sionismo, que es autor, director y realizador de todos los capítulos de esta gran farsa escénica que desde hace 52 años se viene representando en Palestina bajo el titulo de "Israel".

Lo malo es que se trata de una farsa sangrienta donde hasta el momento ha corrido un rió de sangre árabe derramada por los soldados y bandas de colonos que enarbolan la estrella de David, en un holocausto que ya dura mas de medio siglo y en el que han sido ocupados extensos territorios árabes y millones de árabes han sido expulsados de sus tierras convirtiéndose en refugiados. Todo ello con la total bendición y apoyo económico, militar y mediático de Estados Unidos y sus lacayos en Londres y otras capitales europeas.

Sin embargo, la dinámica de la Historia es imparable y el ciclo de la lógica de las cosas es inalterable, por lo que esta Intifada, desde sus primeros días, ha probado ser de muy distinto signo a la anterior que duro desde 1987 hasta que fue abortada en Oslo, justo cuando el Ejercito israelí se disponía a abandonar la franja de Gaza ante su incapacidad de controlar el prolongado estallido de la ira de los palestinos. La expulsión del Ejercito de ocupación de la Cisjordania, una vez liberada Gaza, iba a ser cuestión de tiempo. Un simple vistazo a la prensa de 1990 hasta 1992 confirmaría que Israel, un Estado fachada incapaz de mantener ningún conflicto a largo plazo, ni siquiera cuando su Ejercito se enfrenta al arma de las piedras, las hondas y los tirachinas, quedo absolutamente en evidencia en aquella Intifada. Otra vez volvió a quedar en evidencia, e incluso fue derrotado, a manos de una simple guerrilla como la de Hizbullah, que con un puñado de hombres expulsó al Ejercito de Israel de Líbano recurriendo para ello a la lucha de bajísima intensidad y largo plazo.

La nueva Intifada, que Estados Unidos, sus aliados árabes reunidos en Sharm Ashaij, Israel y la Unión Europea fracasaron en su desesperado intento de abortarla, se presenta de muy distinto signo de la Intifada de 1987. Ni siquiera la cumbre árabe de El Cairo, que dejo en evidencia a la mayor parte de los regímenes árabes, que una vez mas dejaron patente que nada tienen que ver con los sentimientos y aspiraciones de sus respectivos pueblos, podrá abortar ya esta nueva revolución Palestina que ha venido a relegar al desván de la historia el derrotismo de Arafat y su régimen que ya no tienen nada que hacer en el nuevo escenario palestino excepto retirarse calladamente para dejar que el pueblo tome las riendas de su destino en sus manos después de haber permanecido largos años rehén de Washington via regímenes árabes y Arafat.

Lo dijo el dirigente de Fatah en los territorios ocupados, Narwan Bargouthi: "los palestinos no iban a ser el único pueblo que no luche hasta conseguir su independencia e Israel no iba a ser la única potencia colonialista que no sea derrotada en una guerra de independencia".

Said Alami