Artículos de opinión
 
 

 

Entre la complicidad de EE.UU. y la "neutralidad" europea....     

 

Said Alami.                                                                                               Diciembre del 2000

 

Los feroces e injustificados ataques que el Ejército de ocupación israelí lleva a cabo, desde las primeras horas de la Intifada, contra la población, las localidades y las propiedades palestinas, y de las que no se libran ni los árboles, que son talados por el ocupante a gran escala, han puesto al descubierto la magnitud del plan trazado con anterioridad por la Junta Militar instalada tanto en el Gobierno como en la oposición israelíes.

Este plan consiste, simplemente, en enterrar para siempre el proceso de paz palestinoisraelí, que en siete años no ha podido arrancar a Israel el mínimo gesto de buena voluntad hacia los palestinos, que por otra parte no reclaman nada que no sea suyo y que no esté reconocido por el derecho internacional, las resoluciones de la ONU, su Consejo de Seguridad y todos los gobiernos del mundo, incluido el de Washington.

Los generales que gobiernan Israel hoy, como sus antecesores que han gobernado desde que este "Estado-cuña" fue clavado en el corazón del mundo árabe, han demostrado que no abandonan el sueño sionista del Gran Israel, ni aquello de "la tierra de Israel, desde el Eufrates hasta el Nilo", dos ríos que, miren por donde, están representados por dos franjas azules en la bandera de Israel. Lo que en realidad busca Israel, lanzando despiadadas agresiones, la guerra total, tanto contra los palestinos como contra los sirios, y si hace falta, como en guerras, anteriores, contra Egipto y Jordania.

Israel se atreve a instalarse en semejantes locuras y en otras más graves si fuera posible, sólo gracias al incondicional apoyo que disfruta de EE.UU., la primera y única superpotencia. Este apoyo llega a cegar a los dirigentes israelíes de tal manera que posiblemente estén pensando que la mejor salida del berenjenal en que se han metido, llamado proceso de paz, y que nunca han tomado realmente en serio, es una huida hacia adelante, una guerra, en la que, según el pensamiento expansionista que rige la vida de Israel desde 1948, obtendrán más territorios árabes, y más tiempo, posiblemente otros 20 años, antes de que llegue el próximo proceso de paz, que pueda durar otros siete años, para volver a obtener nuevos territorios en una nueva guerra.

Este es, simple y llanamente, el elemental pensamiento criminal de Israel, un Estado nacido para la expansión, la usurpación, las inacabables matanzas contra los árabes, la expulsión de sus poblaciones, hasta que algún día llegue el fin de esta nueva Cruzada, flagrantemente occidental, que esperamos que no dure tanto tiempo como duró la primera.

Los palestinos, árabes y musulmanes, tal como expresan a través de sus medios de información, creen profundamente en la occidentalidad del interminable holocausto que les ha tocado vivir a los árabes de Palestina, Jordania, Líbano, Siria y Egipto, y que de no ser arrancado Israel de la región alcanzará con sus calamidades, en las próximas décadas, a los pueblos de Irak y de la Península Arábiga. Y es que Israel, según el pensamiento criminal sionista que la rige día a día, desde que Occidente la dio a luz, considera que tiene tantos derechos en Irak, el país del Ur de Abraham y de Nabucodonosor como en Arabia, de donde el profeta Mohammad, la paz sea con él, expulsó a los Quraida, Qunaiquna, y demás tribus judías después de sus repetidas traiciones a los pactos que firmaban con los musulmanes y después de que intentaran asesinarle reiteradamente (propósito que lograron finalmente pues, según numerosos testimonios de la época, el profeta murió envenenado por una mujer judía). Las inmensas riquezas petrolíferas y mineras de Arabia, incluida la costa desde Kuwait hasta Omán, no se escapan al sueño de esta nueva y bien camuflada cruzada occidental-sionista, a pesar de que esa región queda fuera de las dos bandas azules antes señaladas, lo que convertiría aquello del Eufrates y el Nilo en una simple cortina de humo.

Occidente (el Reino Unido) inventó, implantó y financió a Israel y sus primeras agresiones contra los árabes, en un crimen organizado en el que participaron otros países europeos. Hoy, Israel está siendo sostenido minuto a minuto por EE.UU., ante una hipocresía europea, llamada imparcialidad, que roza lo grotesco.

La Unión Europea, algunos de cuyos miembros (Reino Unido) son los auténticos autores del crimen que se está perpetrando desde 1948 contra el pueblo palestino y contra la nación árabe, se aferró en la IV Conferencia Euromediterránea, celebrada a mediados de noviembre en Marsella, a su falsa imparcialidad ante la horrenda matanza que los israelíes están ejecutando en Palestina.

No olvidemos en primer lugar que ese pretendido foro de paz y cooperación euromediterráneo fue creado en Barcelona, en 1995, para diluir el carácter de cooperación euroárabe que afloraba antes de la señalada fecha, y para evitar que cristalice semejante foro que hubiera sido de gran utilidad para el acercamiento entre Europa y el Mundo Árabe, dos mundos que carecen actualmente de foro alguno para su entendimiento mutuo, sin la constante interferencia de Israel, Estado diametralmente opuesto al mundo árabe , o de otros terceros países ajenos a lo euroárabe.

Con la Conferencia Euromediterránea se ha querido a todas luces, y así lo han comentado ministros árabes (de lo que soy testigo directo), favorecer a Israel, romper su aislamiento y potenciar el proceso de paz árabe-israelí, que ha sido diseñado por Occidente sólo para servir a los intereses de Israel en detrimento de toda la nación árabe.

Por ello, era lógico, a pesar del enfado de las  delegaciones árabes presentes en Marsella, especialmente la Palestina, encabezada por Nabil Shaaz, que las delegaciones europeas se aferraran a aquello de la imparcialidad, absolutamente cómica cuando se trata de un verdugo que está degollando a su víctima.

La indignación árabe ante tamaña mezquindad fue expresada rotundamente al

negarse las delegaciones árabes a firmar el documento final de la Conferencia, lo cual puede suponer el principio del fin de ese foro. En la clausura de la Conferencia, Shaaz hablaba en nombre de las delegaciones árabes, para calificar la postura de la UE, al negarse a formular cualquier forma de condena a las matanzas israelíes contra la población Palestina, de "perniciosa doctrina de neutralidad".

Con tanto apoyo y complicidad estadounidense y con tanta "neutralidad" europea ¿como no iba Israel a seguir adelante con su plan de destrucción de la paz, masacrando a su antojo al pueblo palestino?.