Actualidad |
![]() |
|
La Intifada continúa...
Diciembre 2000 Dos
meses después
del estallido de la Intifada Al Aqsa en Palestina,
los niños y jóvenes palestinos, continúan muriendo día tras día en las ciudades y pueblos de Cisjordania y Gaza. Hasta el
momento más de 400 palestinos han perdido la vida bajo el fuego de
tanques, helicópteros y aviones israelíes, que son emplea dos
sistemáticamente en contra de manifestantes armados con piedras en odio
de la indiferencia de la así llamada
“comunidad internacional". A
esta cifra hay que añadir los 10000 heridos producidos por la Intifada,
la destrucción de multitud de cultivos y los ataques con armas de fuego
por parte de los colonos Ríos que campan por sus respetos en toda zona. En
la actualidad, la mayoría de los palestinos no han conocido otra vida que
la ocupación. No existe una sola familia en la que no hay habido un
asesinado, un torturan, un preso o humillado de uno u otro modo por los
sionistas. Los
israelíes han puesto sitio a las ciudades y pueblos, han levantado
enormes barreras para impedir el acceso de los palestinos a las áreas judías
y no permiten la entrada de alimentos o medicinas, en un intento de
quebrar, por este medio, la resistencia de los palestinos. Además, el
hecho de encerrar a los palestinos en estos enclaves .facilita su
eliminación, si las autoridades israelíes algún día lo consideran
necesario. Precisamente el resultado más visible hasta el momento del
proceso de paz ha sido la ,creación de una serie de bantustanes, una
muestra más del sistema de apartheid creado por los israelíes, que
condena al pueblo palestino a permanecer encerrado en guetos , de forma
que quede garantizada la sacrosanta "seguridad" de los
ocupantes, algo que parece haber sido la única preocupación de
la así llamada "comunidad internacional" hasta la fecha. La
Intifada no ha hecho cesar la actividad de incautación de tierras de los
israelíes. De hecho, los asentamientos judíos han continuado expandiéndose
rápidamente. Esto
se hace evidente en algunos lugares como Beit Jala, cerca de Jerusalén, y
alrededor de las ciudades de Ramallah, Hebrón y Tulkarm. La
reacción de los principales medios de comunicación occidental ha sido,
en general, hostil hacia las víctimas. Una gran parte de los diarios
norteamericanos culpan de la muerte de los niños y jóvenes a los propios
palestinos, que "no impiden que los niños arrojen piedras a los
tanques o los soldados israelíes". Dejando aparte la hipocresía de
esas afirmaciones cabe señalar que los palestinos están luchando
solamente por recuperar unos derechos que les han sido reconocidos por múltiples
resoluciones de la ONU y que si no les han sido devueltos hasta la fecha
es sobre todo a causa de la complicidad norteamericana con el Estado de
Israel, que es resultado de la presión del lobby judío de EEUU, que ha
convertido a una gran parte de la clase política norteamericana en rehén
de su chantaje político y mediático. Lo
que ha quedado claro en esta Intifada es que el mal llamado proceso de paz
ha quedado roto en mil pedazos y que la Intifada continuará mientras los
sionistas continúen ocupando un palmo de Cisjordania, Gaza y Jerusalén
Oriental. Los palestinos han aprendido ya que ni la ONU ni Occidente vendrá
en su ayuda y que, por tanto, habrán de llevar a cabo esta lucha solos,
auxiliados únicamente por la solidaridad y la simpatía de la opinión pública
internacional, que ha comenzado a ver por encima del muro de manipulación
informativa que han levantado los principales medios de comunicación
internacionales, propiedad en su mayor parte del capital judío sionista. Hasta
el momento el principal resultado positivo de estos acontecimientos es el
de haber unido como nunca antes a los países árabes y musulmanes y,
especialmente a sus pueblos. Incluso algunos de aquellos países que, como
Qatar, Omán y Marruecos, tenían relaciones económicas, y en alguna
medida políticas, con el estado judío han roto, al menos oficialmente,
estos vínculos. Esto es, sin duda, el resultado de la
presión de sus respectivos pueblos. En
lo que se refiere a la postura europea, ésta sólo puede ser calificada
de cínica y vergonzosa, especialmente si se compara con la que la Unión
Europea adoptó en los conflictos de Kosovo o Timor Oriental. Toda los
"principios inmutables" que fueron esbozados en aquellas
ocasiones ‑como la condena de la masacre de poblaciones civiles y de
la limpieza étnica‑ son ignorados en el caso de Palestina. Mientras
tanto, algunos estados como Alemania, que se negó recientemente a vender
tanques a Turquía, un socio de la OTAN, por su pobre perfil en el terreno
de los derechos humanos, no ven problema alguno en el suministro de armas
a Israel. Los mismos que propusieron y llevaron a cabo sanciones contra el
régimen yugoslavo, dicho sea de paso muy oportunamente, con el fin de
detener su política de genocidio en los Balcanes, son los que han
incluido a Israel en el así llamado "Foro Euromediterráneo",
que constituye solamente un intento de que los países árabes reconozcan
al Estado judío por la puerta falsa. Así pues, hay que saludar la
negativa de los estados árabes a suscribir el documento final en la
reciente cumbre de Marsella, entre otras causas, por la actitud europea
hacia el conflicto de Palestina. Los
estados europeos tampoco han presionado en las Naciones Unidas para que se
constituya una fuerza de protección para el pueblo palestino, posibilidad
esta totalmente rechazada por los gobiernos de EEUU e Israel. Precisamente
una fuerza de este tipo sería la más indicada para impedir que los
israelíes continúen con su masacre contra los palestinos. No es de extrañar,
por tanto, que el gobierno de Ehud Barak se haya negado a admitir la
presencia de los que serían unos testigos incómodos de su actuación. Hay que señalar que la única postura internacional que cabe en este momento es el de exigir lo que nunca se hizo en el transcurso del así llamado proceso de paz, es decir, el inmediato fin de la ocupación israelí de acuerdo a lo establecido en las resoluciones de la ONU y demás normas del Derecho Internacional. Intifada hasta la victoria |